Chile ayuda a Chile

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martes, agosto 19, 2008

¿¿POR QUÉ FESTEJAR A OTROS?? REFLEXIONES EN TIEMPOS DE JUEGOS OLÍMPICOS

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En estos días, mientras trabajaba avanzando en mi tesis a altas horas de la noche o en las primeras horas de la mañana, a veces paraba un rato para descansar, y veía los juegos olímpicos en televisión, pues me entretiene ver algunas de las competencias.

Al ver los juegos, me ha llamado poderosamente la atención la alegría y entusiasmo que se muestra en la televisión chilena (y la importancia que la prensa da en general), por el desempeño de un nadador estadounidense que ha ganado 8 medallas de oro por nadar rápido, o por una rusa que superó su record en salto con garrocha. Tanto entusiasmo como el mostrado con Fernando González, tenista nacional.

¿Por qué festejar tanto a personas que ni siquiera saben de nuestro país?

Aunque podría acusarse de falta de identidad nacional o de “orgullo de lo nuestro” en esas manifestaciones, me da la sensación de que aquello es expresión justamente de lo contrario. El deseo del éxito, de autodefinirse en torno y conforme al término éxito parece ser un rasgo casi obsesivo de la identidad nacional del último tiempo. Por ejemplo: a nivel social enorgullece el crecimiento macroeconómico, aunque se base principalmente en exportación de materias primas y la mayoría no vea ni un peso; y en términos individuales, hay un permanente intento de relatar la propia vida en función de la palabra éxito. El deporte no escapa de esta búsqueda ansiosa de empaparse de alegrías exitistas.

Frente al hecho de carecer de deportistas exitosos (en un país donde muy pocos dan importancia real al deporte), la necesidad de sumarse al placer de la sensación de triunfo lleva a “soñar” con ser parte e identificarse con la alegría de logros ajenos. Y expresión de aquello es nuestra prensa, en particular los periodistas de TV que transmiten desde China, en un intento de hacer sentir cada medalla estadounidense, rusa, china o de cualquier origen admirado como algo propio; como equivalente a la dicha del logro que esperaban para cada deportista nacional que no logró responder a las expectativas de éxito de un país donde casi nadie hace deporte…

Por mi parte, contento por el oro obtenido por el panameño Irving Saladino, y la plata obtenida por el chileno Fernando González.


jueves, noviembre 02, 2006

INDEPENDENCIA DE PANAMÁ EN POQUITAS PALABRAS

El día 3 de Noviembre de 1903 Panamá se independiza de Colombia. Si mal no recuerdo, fue en algún momento de 1821 que se independiza de España para meses después ser anexada por Simón Bolívar a la Gran Colombia, que, si no me equivoco (1), conformaba lo que actualmente es Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá. Tras la separación de la Gran Colombia, Panamá quedó como una provincia más de Colombia… hasta 1903.

Como buena provincia aislada, Panamá estaba algo olvidada por el gobierno colombiano, centralista como suelen ser los gobiernos latinoamericanos. Pero había un sector que se beneficiaba del potencial económico que tenía Panamá, en particular los puertos, debido al contacto con el comercio mundial y por ser conexión entre ambos océanos. Esa conexión es por tierra, y la idea de unir los mares es, en parte, la que da origen a Panamá como nación.

A fines del siglo XIX, Francia propone su proyecto de creación de un canal interoceánico que, tras recibir el beneplácito de Colombia, se pone en marcha. No obstante, la iniciativa francesa fracasa. El clima y la selva vencieron a la ingeniería del hombre. Pero no a su porfía.

Tras el fracaso francés, al gobierno estadounidense se le abrió el apetito con la idea de un canal. Pero Colombia desaprobaba la idea. Esto iba en contra de los intereses de una pequeña burguesía existente en Panamá, y son estos intereses, el apoyo del gobierno estadounidense, y el deseo de no formar parte de un país cuyo gobierno los confinaba al olvido propio de provincias alejadas del gobierno central lo que hizo posible la concreción de algo que se apetecía hace ya tiempo: la independencia.

Panamá por sí misma jamás habría podido independizarse de Colombia. Gran parte del financiamiento de la empresa emancipadora lo asumió EE.UU. no por altruismo sino por el hecho de que la independencia haría posible la construcción del Canal. Y es así como comienza la historia de un país que es al mismo tiempo la historia del Canal.

Apoyado con barcos de guerra de EE.UU., las ganas de la “clase dominante” y un pequeño ejército nacional y dinero para armas y corromper oficiales colombianos que custodiaban esas zonas y que, por ende, estaban igualmente abandonados que la provincia panameña se logra la independencia.

¿Independencia? Se supone que sí, pero esta independencia fue sólo política, y de Colombia. El canal se habilita en 1914. Gracias a conocer la experiencia francesa, los estadounidenses lograron sortear los obstáculos climatológicos y de la selva, no obstante la importante cantidad de muertos. La construcción del canal fue una importante causa de inmigración de personas de diversas razas y etnias. El Canal de Panamá estaba en manos del gobierno de EE.UU. y partía en dos a Panamá, ya que la zona (que ojo, no sólo era el Canal sino una importante cantidad de territorio que le rodeaba) estaba bajo la soberanía de la potencia. ¿Y qué ganaba Panamá? Una cuota miserable que fue aumentando con el tiempo pero que nunca fue satisfactoria ni justa.

Con los estadounidenses metidos en Panamá no se puede hablar de independencia. La presencia por el canal suponía una fuerte dependencia económica y política, además de las dificultades estratégicas que supone un país partido en dos mitades. Como decía Omar Torrijos, “somos el único país que limita al centro con EE.UU.”

3 de Noviembre de 1903 es una fecha en que se cambia de dependencia. Al igual que en muchos países latinoamericanos, la independencia fue asunto de criollos pero que no provocó necesariamente cambios al resto de las clases y estratos sociales, y por lo tanto no había mucho interés. Pero en el caso del istmo, creo que como hubo un cambio de dependencia, los procesos asociados al Canal provocaron dos situaciones: la transformación de la obra de ingeniería en un símbolo nacional, del Estado Nación, y un fuerte nacionalismo provocado principalmente por la presencia concreta y constante de un “otro de diferenciación” (militares y personeros gringos).

Tras negociaciones por el monto de cuota del Canal que pagaban los EE.UU. y hechos como el día de los mártires, el gobierno del dictador Torrijos inició las gestiones – recorriendo todo el mundo en busca de apoyo – y se logra finalmente la firma de los tratados Torrijos-Carter.

Si bien, el Tratado Torrijos-Carter no es de color de rozas, y tiene cláusulas que desfavorecen la independencia de la política de la nación panameña, me parece que el 7 de Septiembre de 1977 (fecha en que se firma el tratado) es más importante que la de independencia de Colombia, o si se prefiere, la fecha de entrega definitiva del Canal al Estado panameño (esta me parece más apropiada), es decir, el 31 de Diciembre de 1999 puesto que el país deja de estar partido en dos, y Panamá no sólo gana en independencia política sino también en beneficios económicos, y la posibilidad de conducirse por sí mismos como nación (en la medida de lo posible, porque nada es perfecto). ¿Por qué digo esto? Porque es mucho más significativa e importante en su historia. Porque la historia de Panamá es básicamente la historia de su Canal.



Notas:
Si he herido la sensibilidad patriótica de algún compatriota, lo siento, pero me parece que el querer a una tierra no significa negar aspectos de su historia.
Aprovecho de disculparme si no he respondido a comentarios y me comprometo a hacerlo prontamente, y visitar los blog de quienes me visitan y dejan comentarios que siempre son bienvenidos. Saludos.

(1) disculpen las imprecisiones, pero en este momento no me da el tiempo para confirmar esos datos.

lunes, octubre 23, 2006

AMPLIACIÓN DEL CANAL DE PANAMÁ (2ª Parte)

Y finalmente los panameños dijeron que sí a la ampliación, pero sólo el 42% de los panameños votó (en Panamá el voto es Voluntario y la masa electoral es de aproximadamente 2,1 millones de individuos), y de ese 42% el 78% optó por la opción Sí, que a mi entender, como ya argumenté, era la mejor.

Pero el sabor de la jornada me resulta amargo. Y es que un emblema nacional como es el Canal despertó muy poco interés ciudadano y baja asistencia a las urnas. ¿Que puede querer decir ésto? Que los panameños se sienten menos vinculados al canal, que sus destinos y bienestar nada tienen que ver con el Canal de Panama, obra y símbolo que antes suscito hechos como el de 1963. Triste situación pues lleva a pensar que la corrupción ha corroido, si no el Canal, sí la confianza que tienen los panameños en sus dirigentes (cosa justificable por la presencia de la corrupción en la historia del país) y administrativos.
Lo más lamentable es la distancia que tiene la gente del canal ya que se puede correlacionar con la que existe del Estado-nación. Se refleja así lo que advierten autores como Castells, que el Eastado, en su necesidad de insertarse en la dinámica económica global se aleja de la ciudadanía y deja a un segundo plano la atencion de sus intereses y necesidades, pasando el Estado a ser una fuente de derechos pero no de sentido. Y a este sentimiento van a contribuir otros dos males que se aprecian en el resto de América Latina: la desigual distribución del ingreso y el excesivo centralismo del desarrollo en la ciudad capital (que todo esté en la capital). El resultado, una nación que no aprovó el Canal, sino que se abstuvo indiferente sin interés por un Canal y una nación que dejan de sentir como propia... esa es la sensación amarga que me dejó la votación.
Simplemente algo triste... :-(

Artículo relacionado
Panamá aprovó la ampliación del Canal

domingo, octubre 22, 2006

AMPLIACIÓN DEL CANAL DE PANAMÁ


Aunque muy lejos del ritmo e intensidad que hubiese querido, el asunto de la ampliación lo he estado siguiendo desde que se comenzó a plantear, esto es hace ya algunos años, discusión que, si no me equivoco, comenzó a cobrar fuerzas poco después de la entrega del Canal por parte de los estadounidenses el 31 de Diciembre de 1999 conforme a lo acordado en el tratado Torrijos-Carter. Mirando las noticias me entero que hoy los panameños están votando si va o no la ampliación ya que la última palabra, por ley, la tienen los ciudadanos en este asunto (1).

La idea de la ampliación surge de la evidente necesidad de modernizar la principal fuente económica del istmo. Lo cierto es que los barcos son cada vez más grandes y el Canal se hace cada día más inservible como vía interoceánica. ¿Qué significa esto? Que la economía del país peligra. Por otra parte, el Canal de Panamá es un símbolo patrio, de identidad. Panamá nace con el nacimiento del canal y hoy en día es la reafirmación de su independencia. En cierto sentido, se puede decir que es un factor de cohesión social, parte de su identidad como Estado-nación. De ahí su importancia. El valor del Canal no es sólo económico, sino también social y cultural.

Pero existe una serie de factores que no se pueden dejar de considerar al tomar una decisión como esta:

· Un factor ambiental: la ampliación del Canal supone la tala de buena porción de selva lo que implica, si no me equivoco, pasar a llevar áreas designadas como parques nacionales. Ello por la necesidad de construir un tercer juego de exclusas. El aspecto positivo del diseño es que se contempla una reutilización de las aguas, lo cual hace menos sensible al Canal de las sequías, y también lo hace, en este aspecto, viable (al menos por lo que yo sé).
· Un factor social: Parte de la población rural en Panamá, que colinda con el canal tendría que ser reubicada, y hasta donde sé, este aspecto nadie lo ha tomado en cuenta. Implica expropiación y traslado forzado de panameños de un lugar a otro. Es de esperar que haya una negociación con buen término. Pero se trata de un tema sensible que no se puede dejar de considerar (similar al caso Ralco en Chile).
· Un factor económico: el proyecto está valorado en US$ 5.250 millones, lo cual significa aumentar notablemente la deuda externa del país. Este parece ser el principal caballito de batalla de la oposición al canal.
· Un factor político: la corrupción. Panamá es uno de los países menos confiables de América Latina en lo político. Y el gasto que implica el proyecto genera desconfianza, y la corrupción explica bien un temor a que las cosas no salgan como debieran, lo cual se traduciría en un perjuicio para Panamá del cual sería muy difícil salir.

Estos son los factores que se me vienen a la cabeza en este momento. ¿Debe Panamá ampliar en Canal? A pesar de no estar muy informado, me aventuro a responder – como panameño – SÍ.

Me explico. Si Panamá pierde esta importante fuente económica, la calidad de vida a la que puede aspirar el país se reduce considerablemente, y echarán mano de lo que puedan, llevándoles, entre otras cosas, a una depredación mucho mayor de los recursos naturales (y su selva) que la que pueda provocar la ampliación del Canal. En términos sociales, es necesario resolver bien el problema del traslado de habitantes rurales a otras zonas de Panamá y que se les compense por su situación; ese es uno de los gastos en que se debe incurrir, pero parte de la población no puede entorpecer un proyecto que beneficia a toda una nación (y es de esperar que las bondades de la ampliación llegue a todos, cosa que debo reconocer puede ser dudosa). En cuanto a lo que se dice de la deuda externa, no ampliar el canal es lo mismo que destruirlo, y ello condenaría a Panamá a una deuda externa eterna y de crecimiento exponencial. En lo referente a la corrupción… pienso que ese es un riesgo que, pese a ser grande, habría que correr, en parte por lo anteriormente dicho.

Sospecho que son más las ventajas que desventajas lo que implica el proyecto de ampliación. Es de esperar que se tome la mejor decisión y, personalmente, espero que se decida poner en marcha la ampliación.

Artículos y páginas relacionadas
· SOBRE PANAMÁ
· Panamá decide sobre el Canal
· En la columna lateral de este blog, las páginas bajo el título “Acerca de Panamá”


Nota
La fotografía del Canal es mía.
(1) Si me hubiese enterado antes, hubiese ido a la embajada para ver si podía votar desde ahí, pero como comentaba, es un asunto que he seguido poco, mucho menos de lo que hubiese querido

sábado, enero 28, 2006

SOBRE PANAMÁ


Panamá es un pequeño país de Centroamérica, que es conocido por el Canal. La historia de Panamá gira en torno al Canal y se explica dada su estratégica posición. La gente es relajada, no se apura con nada y se prepara para los carnavales en todo el año. Eso sí, pese a ser atractivos desde el punto de vista turístico, los carnavales son una cuestión local que se entienden bien si uno se ha familiarizado con la idiosincrasia del lugar. En ellos incluso se pueden escuchar canciones de protestas al ritmo de la salsa y esas cosas. Pese ha haber nacido en Panamá, debo decir, con buena cuota de vergüenza, que es muy poco lo que se de su historia y de su gente, sin embargo, me parece adecuado hablar del país que me vio nacer aunque sea un poco. Debo mencionar que de acuerdo con la Constitución de la República de Panamá, todo individuo nacido en territorio panameño tiene nacionalidad panameña y que ese es un derecho irrenunciable. Basta con eso para ser panameño.

En 2004 tuve la oportunidad de viajar allá y ver algunas cosas, conocí mucho gracias a la valiosa ayuda y bienvenida que me dio mi familia allá. El panameño es muy nacionalista. Pienso que ese nacionalismo es fuertemente inculcado desde el Estado, ya que se ve particularmente marcado en los funcionarios del aparato público. Cuando viajé a Panamá, el funcionario de aduana, al momento de ver en mi pasaporte chileno que había nacido en Panamá me dijo “adelante, bienvenido a tu país”. Acá en Chile cuando uno entra le dicen “pase”, “adelante”, o algo así, nada más y fríamente. No hay mucha simpatía por el extranjero y en varias partes hacen lo mismo que acá de cobrar por ver los atractivos turísticos, a los extranjeros mucho más que a los chilenos (cuestión que no me parece adecuada). Las elecciones políticas son cada 4 años tanto presidentes como parlamentarios. El congreso es unicameral. Y dichas elecciones están inmersas en la lógica del marketing político. Lo que me llamó mucho la atención es el respeto por la propaganda del adversario en cuanto a que nunca vi un afiche rayado o destruido como los cientos de afiches maltratados que se ven acá. Por otra parte la ciudad no está tapizada con afiches políticos como ocurre acá en Chile cuando hay elecciones. Al parecer el gasto electoral es bastante bajo, o al menos no muy elevado para el tamaño del país pues además de lo anterior algunos panameños con los que tuve la oportunidad de conversar me dijeron que la mayoría de esas fotos eran muy antiguas y los candidatos salían mucho más jóvenes de lo que realmente son, que en algunos casos estaban usando los mismos afiches que en su candidatura anterior.

Los panameños están muy orgullosos de su Canal. La inmensa mayoría de los panameños con quienes conversé (que no fueron pocos) ve con buenos ojos la retirada de EE.UU. y juzga que la situación es mucho mejor ahora que cuando estaban los gringos y tenían el canal. La percepción del ciudadano panameño nos sugiere que la entrega del Canal a manos suyas ha sido un elemento muy positivo para el país, tanto en lo económico como en lo social y cultural. Y es que también el Canal de Panamá ha sido expresión de lo nacional en ese país. La disputa por el Canal ha marcado a mi tierra natal desde su independencia de Colombia el 3 de Noviembre 1903, disputa que se basó primero en tratados sobre la repartición de ganancias y en que luego Panamá comenzó a demandar la entrega del canal. Esta disputa concluyó con la firma del tratado Torrijos-Carter el 7 de Septiembre de 1977 bajo el mandato de Omar Torrijos Herrera en que se señala que EE.UU tendría posesión del canal hasta el día 31 de Diciembre de 1999, fecha en que se concretó la entrega de lo que era conocido como “La zona” pues EE.UU era dueño no sólo del Canal sino también de una amplia zona que le rodeaba, situación que tenía al país partido en dos mitades separadas.

Panamá es un país de gente alegre y relajada. Carente de montañas con altas cumbres, de destaca por su hermoso paisaje selvático con una amplia gama y variedad de aves y por poseer en el Atlántico maravillosas playas de arena blanca y de aguas transparentes. Existen siete pueblos indígenas en Panamá, de los cuales tuve contacto con dos: Kunas y Emberás. Los primeros basan su economía en la pesca y el turismo, habitan principalmente en las Islas de San Blas o Kunayala pero también los podemos encontrar en la selva de Darien (se encuentra al oeste y es fronteriza con Colombia, país con el que no hay ruta terrestre que los contacte). Esta etnia ha entrado al mundo capitalista pero no se comporta del todo según esa lógica. En Kunayala tienen un reglamento interno que les es propio pero de todas maneras han de sujetarse a la legislación de Panamá. Los kuna son de carácter más bien pedante e interesados, y como turista, la relación con ellos depende muchos de cuantas molas (unos tejidos artesanales particulares que hacen ellos) compres el cuan amigos te puedas hacer de ellos. Hoy en día se apoyan en instrumentos como la máquina de coser para hacer esas molas, siendo la producción de estas una producción que se podría catalogar como producción en serie. Si uno se quiere sacar una foto con ellos debe pagar, y si no paga se puede meter en problemas.

Los emberá por otro lado, se encuentran en el Parque nacional del río Chagres. La reproducción económica de sus comunidades se ha visto fuertemente afectada por el contacto con los ciudadanos y la legislación. Basados en la caza y pesca principalmente, la declaración de sus territorios como parque nacional les ha impedido desarrollar estas actividades, y se han tenido que dedicar a la artesanía y abrirse al turismo. Como tribu son mucho más agradables y abiertos al dialogo. Gracias a eso pude saber que no se mezclan con otras tribus o comunidades, conocen muy bien la selva así como las propiedades de diversas plantas en tanto su poder curativo incluso para combatir el veneno de peligrosas serpientes que habitan dichas selvas. Las comunidades son pequeñas en términos demográficos y las construcciones son elevadas seguramente para protegerse de animales. Hay también unas pequeñas escuelitas donde seguramente van voluntarios a enseñar. Cada comunidad tiene un jefe que es elegido democráticamente. Son muy agradables los emberás.

Volviendo a hablar sobre Panamá en general, hay que mencionar que existe una gran variedad de razas, originarias de todos los continentes, en el país dada la fuerte inmigración que provocó la construcción del Canal. Por ejemplo, una cosa que es bien llamativa es que la mayoría de los almacenes pequeños de barrio son de chinos, y son atendidos por chinos. De este modo, no es raro encontrar muchas veces un sujeto con aspecto oriental hablando con acento centroamericano. Los panameños no se interesan mucho por la política ni confían en sus políticos. El deporte más popular es el baseball, seguido con semejante importancia por el box, en el cual han tenido varis campeones mundiales y figuas destacadas como Mano de Piedra Duran. El fútbol está entrando de a poco pero aun es sumamente incipiente, está en pañales. Pese a eso ya tiene una selección pero quedó última en las eliminatorias para Alemania 2006.

Bueno, no se que más puedo decir por ahora. Reitero que los paisajes que uno puede encontrar en Panama son maravillosos. Lamentablemente no hay una cultura de excursionismo instalada por lo cual se aprovecha muy poco. La cumbre más alta de pais, el volcán Barú de 3.478 m.s.n.m. tiene una central de antenas de celulares instaladas en la cumbre, cosa que a mi parecer es un sacrilegio. Los grupos de excursionistas que uno ve generalmente están mal preparados y tienen mucha ignorancia respecto al tema. Hay mucho por hacer en cuanto al ecoturismo en el país. Por otro lado, también tienen muy descuidado el patrimonio arqueológico (es cuestión de ver en qué estado está Panamá Viejo)

Concluiré diciendo que a pesar de que Panamá es un país del que se habla muy poco y que todo el mundo, si lo ubica, es sólo por el Canal, es este un país sumamente interesante tanto en lo cultural, natural como en lo referente a su historia (la cual estoy empezando a revisar con algo más de profundidad). Y sobre las bellezas naturales, no puedo decir mucho más que lo que muestran las imágenes.
Nota: Las imágenes - salvo la bandera - corresponden a fotografías mías