Hace algunos días, a raíz de un documental que mostraron en TV, la presidenta Michelle Bachelet ha hablado de mandar un proyecto de ley para definir legalmente el femicidio, es decir, que se haga modificaciones a la legislación para que esté jurídicamente definido este fenómeno social. Ese es más o menos el panorama; agradecería correcciones si me estoy equivocando.Inmediatamente surge la pregunta ¿Qué sentido tiene legislar sobre el femicidio? ¿Puede llegar a tener algún sentido? Creo que el asunto no merece mayor rodeos; la legislación propuesta es una verdadera estupidez. Algunas personas han convertido los enfoques de género en verdaderas trincheras intelectuales de feministas fanáticas que pretenden explicar todo en función de la diferenciación cultural existente entre hombres y mujeres y que ha favorecido a los primeros.
No pretendo desconocer los efectos adversos del machismo ni la cultura patriarcal, pero me parece que estas tonteritas como legislar sobre el femicidio contribuyen a reforzar las diferencias, lo cual es lamentable.
Es sumamente necesario que las ciencias sociales no se vicien con esta clase de distinciones exageradas. Lo mismo va para el conocimiento y saber popular y/o la denominada cultura general. Esta exacerbación de distinciones (por ejemplo: niño-adulto, hombre-mujer, nativo-extranjero, etc) cuando se hace olvido de que sólo sirven como variables para delimitar, explicar y clasificar, es decir, hacer un ordenamiento analítico del conocimiento social, otorgándoles carácter de esencial siempre ocurre lo mismo: se olvida que nos estamos refiriendo a seres humanos.
Considerando lo anterior me pregunto: ¿qué hace diferente a aquel que asesina un hombre del que asesina a una mujer? ¿Es cualitativamente diferente la esencia de la vida de un hombre a la de una mujer? ¿Hace diferencia el género a la hora de hablar del derecho a la vida? ¿tiene la vida de un hombre un valor cualitativamente distinto a la vida de una mujer? A todo esto yo respondería que no me cabe duda alguna que no. Por ello es que sostengo que estas distinciones, cuando se sacan de su ámbito analítico llevan al olvido de la condición humana de todos. Propuestas como legislación especial para el femicidio sólo apuntan a un olvido de la condición humana, al parecer por un populista enfoque feminista que se ha puesto de moda.
Ni legal ni moralmente, mucho menos intelectualmente se ha de definir la vida humana conforme a categorías de clasificación ya que ello supone la enajenación de la condición humana misma. Esto, para cualquier sociedad, a la larga sólo será un problema. A veces son simples idioteces las que desencadenan problemas cuando se las deja estar.
Se es humano ante todo y eso es lo único que importa realmente a la hora de orientar nuestras acciones e intelecciones para hacer cosas en este mundo, sobretodo si te trata del orden social.


