Chile ayuda a Chile

Chile ayuda a Chile
Mostrando las entradas con la etiqueta Legislación. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Legislación. Mostrar todas las entradas

sábado, agosto 04, 2007

LEGISLAR EL FEMICIDIO

Hace algunos días, a raíz de un documental que mostraron en TV, la presidenta Michelle Bachelet ha hablado de mandar un proyecto de ley para definir legalmente el femicidio, es decir, que se haga modificaciones a la legislación para que esté jurídicamente definido este fenómeno social. Ese es más o menos el panorama; agradecería correcciones si me estoy equivocando.

Inmediatamente surge la pregunta ¿Qué sentido tiene legislar sobre el femicidio? ¿Puede llegar a tener algún sentido? Creo que el asunto no merece mayor rodeos; la legislación propuesta es una verdadera estupidez. Algunas personas han convertido los enfoques de género en verdaderas trincheras intelectuales de feministas fanáticas que pretenden explicar todo en función de la diferenciación cultural existente entre hombres y mujeres y que ha favorecido a los primeros.

No pretendo desconocer los efectos adversos del machismo ni la cultura patriarcal, pero me parece que estas tonteritas como legislar sobre el femicidio contribuyen a reforzar las diferencias, lo cual es lamentable.

Es sumamente necesario que las ciencias sociales no se vicien con esta clase de distinciones exageradas. Lo mismo va para el conocimiento y saber popular y/o la denominada cultura general. Esta exacerbación de distinciones (por ejemplo: niño-adulto, hombre-mujer, nativo-extranjero, etc) cuando se hace olvido de que sólo sirven como variables para delimitar, explicar y clasificar, es decir, hacer un ordenamiento analítico del conocimiento social, otorgándoles carácter de esencial siempre ocurre lo mismo: se olvida que nos estamos refiriendo a seres humanos.

Considerando lo anterior me pregunto: ¿qué hace diferente a aquel que asesina un hombre del que asesina a una mujer? ¿Es cualitativamente diferente la esencia de la vida de un hombre a la de una mujer? ¿Hace diferencia el género a la hora de hablar del derecho a la vida? ¿tiene la vida de un hombre un valor cualitativamente distinto a la vida de una mujer? A todo esto yo respondería que no me cabe duda alguna que no. Por ello es que sostengo que estas distinciones, cuando se sacan de su ámbito analítico llevan al olvido de la condición humana de todos. Propuestas como legislación especial para el femicidio sólo apuntan a un olvido de la condición humana, al parecer por un populista enfoque feminista que se ha puesto de moda.

Ni legal ni moralmente, mucho menos intelectualmente se ha de definir la vida humana conforme a categorías de clasificación ya que ello supone la enajenación de la condición humana misma. Esto, para cualquier sociedad, a la larga sólo será un problema. A veces son simples idioteces las que desencadenan problemas cuando se las deja estar.

Se es humano ante todo y eso es lo único que importa realmente a la hora de orientar nuestras acciones e intelecciones para hacer cosas en este mundo, sobretodo si te trata del orden social.

sábado, septiembre 30, 2006

¿FLEXIBILIZAR EL MERCADO LABORAL??

Hace algunos días, el senador socialista Ominami propuso eliminar la indemnización al despido de mes por año trabajado señalando que eso motivaría la generación de empleo. Algo sorprendente, viniendo de un sujeto perteneciente a un partido de izquierda; aunque hoy por hoy, en una sociedad organizada principalmente – y cada vez en más aspectos – en torno al mercado, donde se instala un paradigma y modelo de sociedad que de a poco se va naturalizando, estas distinciones de izquierda/derecha pierden significado, pues los discursos (aceptables socialmente) se tornan cada vez más similares entre sí. No entraré en esos detalles ya que me interesa hacer un alcance en torno a lo laboral.

Lo curioso de esto es que el planteamiento de algunos socialistas (y quien sabe, tal vez de ese partido) en los temas laborales, comienzan a parecerse a los de la derecha o centro derecha francesa. Para ver esto, basta con revisar el caso del CPE (1) que causó tanto revuelo y protestas por parte de jóvenes universitarios franceses. Las palabras del senador socialista sacaron aplausos en la derecha chilena, y en algunos sectores de la coalición oficialista (2).

La defensa que se hace de esta idea de eliminar la indemnización de pago de un mes por año de contrato es el hecho de que la indemnización protege a un sector muy pequeño de trabajadores que gozan de contrato a tiempo indefinido (3) pues son cada vez menos los que gozan del contrato indefinido, porque muchas veces no se pagan las indemnizaciones puesto que el trabajador no tiene chance en un juicio legal para pedirla, y, el argumento principal, que es desincentivar la contratación de mano de obra y por ende, fomentar el desempleo. Si les parece conocidos estoas argumentos, bueno, es porque ese es el discurso empresarial. Naturalmente a los sindicatos (o lo que queda de ellos, porque las nuevas formas de empleo y contratación los han ido haciendo pedazos) no están muy contentos con esto. Recalcan la necesidad de defender el derecho a indemnización como factor de protección y que las acciones a seguir deben ir en dirección a garantizar el cumplimiento de la ley. El hecho concreto es que eliminar la indemnización es un paso en dirección de flexibilizar la relación laboral. En este caso, se trata de flexibilizar los mercados laborales, disminuyendo los compromisos que implica una relación contractual.

Al margen de la disputa originada por la doxa (4) empresarial expresada por los labios de Ominami, el tema no es nuevo en Chile. Desde los años ochenta es que se están instalando estas nuevas formas atípicas de contratación, las que podemos encontrar también en el resto del mundo. A mi parecer, el problema está en que el análisis de la realidad laboral se hace con conceptos del trabajo que ya no responden a ésta. El mundo del trabajo a cambiado y está cambiando, la relación salarial no es lago natural sino un producto histórico, y al parecer su tendencia es a desaparecer, puesto que respondía a un modelo económico keynesiano marcado por alto consumo, y una alta producción (una producción que se caracterizaba por ser masiva y de poco tipo de bienes) y gasto en que participaba una cantidad importante de mano de obra. El capitalismo se hace flexible y lo mismo ocurre con el mercado laboral. Estos cambios deben necesariamente derivar en un cambio en la relación laboral, por lo que dentro de no mucho tiempo tal vez no tenga mayor sentido hablar de relación salarial.

El desafío entonces está, a mi parecer, en la elaboración de nuevas formas de mirar teóricamente el mundo del trabajo, para dar cuenta de la realidad actual y de los cambios que nuestras sociedades están viviendo. Si el debate se sigue haciendo con conceptos añejos de la realidad laboral, que describen la realidad de los años 40 a 60 del siglo pasado, no habrá avances que valgan la pena, y los trabajadores se verán inmersos en una gran desprotección social. Todo periodo de cambio social importante en las relaciones económicas y laborales implica una fase de trabajador desprotegido. Pasó así en el tránsito de sistemas precapitalistas al capitalista, y así esta ocurriendo en este paso de capitalismo a capitalismo flexible, y la cuestión es lograr una regulación social de las relaciones laborales. Al menos pienso que es eso lo que nos interesa a todos.

Artículo relacionado:
PREGUNTAS SOBRE EL TRABAJO EN EL DÍA DEL TRABAJO



Notas
(1) Contrato de Primer Empleo.
(2) Para los que no viven en Chile, la coalición oficialista corresponde a la Concertación, que se compone, actualmente, por los partidos Demócrata cristiano, Partido por la Democracia, Partido Radical y Partido socialista. Esta coalición nace como oposición política de la dictadura de A. Pinochet, pero pocos años después, se desprenden de la misma los partidos Comunista y Humanista, que ahora se agrupan, junto a otros movimientos, en la coalición de izquierda Juntos Podemos.
(3) Lo que se llama una relación laboral normal, es decir, el clásico vínculo salarial, muy distintos de los tipos de relación laboral mal llamados “atípicos” que corresponden al empleo a honorarios, contrato a plazo fijo, subcontrato, y empleo informal, los que se caracterizan por su flexibilidad en distintos aspectos.(4) En términos de Bourdieu.

sábado, junio 03, 2006

DEMANDAS DE SECUNDARIOS Y PROPUESTA GUBERNAMENTAL

LA MALA LECTURA DEL GOBIERNO

El gobierno ha entregado su propuesta y los pingüinos(1) quedaron disconformes. Esta se caracteriza por ser relativamente concreta en lo referente al corto plazo y muy general en lo referente a las medidas de largo plazo, que es lo que realmente importa. La lectura que ha hecho el gobierno del conflicto es errada al suponer que tan sólo se trata de demandas de un sector, cuando de lo que se trata es de una demanda social expresada por un sector de nuestra sociedad. Por otro lado queda en evidencia la falta de voluntad de hacer algo serio ya que los dineros de los intereses del cobre no se tocarían a la hora de aplicar estas medidas, diciéndose que “es esto todo lo que se puede hacer con el dinero que hay”.

Estas movilizaciones estudiantiles nos dicen también que las políticas de corto plazo que no tienen más horizontes que la próxima elección, no sirven para conducir una nación. Y la insistencia en el corto plazo junto con las improvisaciones de mala calidad ya no dan abasto en momentos en que el discurso dominante de nuestra sociedad, que habla del bienestar de la nación, y se luce con sus avances macroeconómicos, estabilidad política, etc. y que ocultan los pésimos resultados en pruebas internacionales de educación, se cae bajo el peso de los hechos reales y revelan a los sujetos que la componen la realidad de la nación en que viven.

Queda inevitablemente la pregunta: ¿Cuánto puede resistir esta carencia de ideas y falta de voluntad para elaborarlas?


Artículos relacionados:
- Gobierno anuncia medidas
- Rechazo estudiantil
- También en diarios chilenos de hoy

Notas:
(1) Escolares