Chile ayuda a Chile

Chile ayuda a Chile
Mostrando las entradas con la etiqueta Economía. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Economía. Mostrar todas las entradas

sábado, abril 10, 2010

NECESIDAD DE ALIMENTO

Existe una discusión respecto a qué hacer con un alimento llamado Plumpy’nut, alimento terapéutico en base a pasta de maní que ha implicado un avance importantísimo para enfrentar el problema de malnutrición infantil en África. Dicha discusión está en si corresponde que un producto de estas características tenga una patente comercial, o bien, debiese levantarse para que más instituciones y empresas puedan desarrollar versiones del producto.

Por una parte, quienes desarrollaron el alimento y son dueños de la patente del mismo, la empresa francesa Nutriset, argumentan que las patentes sirven para defender la producción de este alimento en países pobres que se benefician de aquél, en los cuales cuentan con socios comerciales y con lo cual potencian dichas economías, etc. Por otro lado, organizaciones sin fines de lucro estadounidenses abogan por el derecho a producir este alimento, liberarlo de patentes, para que las organizaciones humanitarias de todo el mundo puedan acceder al mismo de manera más barata y se combata el hambre en el mundo de manera mucho más eficaz. Desde Nutriset se señala que de extender la producción a empresas estadounidenses (y a todo el mundo) sus socios comerciales en África simplemente no podrían competir y desaparecerían.

De este modo, el problema de las patentes evita que dicho alimento llegue a muchos millones de niños y niñas en el mundo.

De lo anterior se pueden deducir una serie de implicancias, y se puede temer por riesgos derivados del devenir al que una u otra posición en el mercado puede conducir: niños que siguen muriendo, dependencia económica a partir del problema de desnutrición, etc. Sin embargo, la discusión está puesta en el mercado de Plumpy’nut, y no en el hecho de que hay millones de seres humanos muriendo de hambre. En la disputa legal se presta atención exclusiva a las relaciones comerciales, a los diferentes tipos de vínculos en el mercado de los alimentos, a saber: relaciones entre países y entre empresas productoras y comercializadoras al interior de los mismos o de carácter internacional, a la posición de las organizaciones sin fines de lucro en el mercado de la ayuda humanitaria (pues aunque no tengan fin de lucro, deben generar su sustento, postular a proyectos y saber desenvolverse como agentes en un mercado capitalista, siendo así dependientes de las reglas del mismo), etc. discutiéndose cuál es la mejor estrategia de “chorreo” para aquellos ubicados al margen del mercado – los que aparecen sólo como datos anexos en el problema.

Quizás la discusión debiese no ser la posición y naturaleza del alimento en cuestión en el mercado de los alimentos sino la necesidad básica de comer de niños, niñas, jóvenes y adultos que no pueden satisfacerla. Sin embargo, quienes discuten están al interior de las fronteras del mercado y sus relaciones, están comiendo, y ni siquiera necesitan de este alimento terapéutico. El resto, quienes quedan fuera y para el capitalismo de hoy simplemente sobran – los beneficiados potenciales del producto en polémica – quedan invisibles a los ojos de los participantes del debate, pues en una sociedad de mercado ellos no compran, simplemente son receptores de caridad (y ojo, la caridad nunca ha sido integradora, sólo es una acción que mantiene claro el límite entre estar dentro y fuera del mercado).

¿Cómo sacar la discusión de las fronteras del merado, para que el eje de la misma sea el hecho evidente de que hay niños muriendo de hambre? Eso no lo sé. Requiere un examen más minucioso del problema, pues es complicado, por no decir imposible, ignorar los intereses de quienes defienden a diario su posición en los mercados – una necesidad que deben atender constantemente, dado que son conscientes que persiguen sus propios intereses y que otros actúan de igual manera intentando ocupar las mismas posiciones o alcanzar otras de mayor privilegio, bajo ciertas reglas que impiden grados mayores e intolerables de salvajismo – y para quienes, los intereses e inquietudes de quienes están afuera de los mercados simplemente no tienen efectos reales en el sistema (aunque se trate de necesidades tan básicas como comer), siendo imperceptibles.

El desafío parece ser visibilizar a quienes están fuera del mercado haciendo reconocible su condición de humanos y la necesidad de generar instancias independientes de toda relación mercantil para que puedan vivir de manera cada vez más digna. Y en este sentido, del dicho al hecho hay mucho trecho, porque queda mucho trabajo por hacer.

sábado, octubre 24, 2009

TIENEN HAMBRE

Leí en internet que hoy en día, un sexto de la población mundial está afectada por el hambre. A su vez, en el mundo se ha producido comida como nunca antes. El problema sería la falta de acceso al alimento, ya que en muchas de las regiones que este sobra hay hambrientos. ¿Qué es lo que no está funcionando? Sin pretender determinar nada, expongo algunas posibilidades:

Desigualdad de distribución de los recursos

No todos tienen el mismo acceso a bienes, tanto en cantidad como en calidad. Desde la revolución industrial, el acceso a bienes está, para la gran mayoría de la gente, dado por la posición que se ocupa en el mercado de trabajo. Pero en las sociedades de mercado, no todos los humanos participan del mercado, vale decir, no todos son parte de la sociedad. En sociedades con más recursos, algunos son destinados a aquellos que están al margen, en forma de bonos y similares, para poder acceder a un mínimo que sus ingresos por sí solos no permiten acceder. En el caso de naciones pobres, estar al margen es pasar – y morir de – hambre.

Prioridad política

La sana alimentación de la gente siempre ha sido considerada, en primer lugar, una responsabilidad individual. Esta creencia inhibe la voluntad política en los Estados, tanto para solucionar un problema interno como para prestar ayudas internacionales, convirtiéndose en este sentido la ayuda humanitaria en actos de caridad o de influencia internacional. La crisis económica evidenció un ágil despliegue de ayuda económica a bancos y grandes empresas que estaban por quebrar o que quebraron, sin escatimarse en gasto alguno. Por otro lado, disponer de armamento para cuidar las fronteras es otro ítem en el cual no se puede dejar de gastar. Así, el miedo del Estado (traspasable fácilmente a grandes masas a través de los medios de comunicación masiva) es más importante que el miedo individual de miles o millones a morir de hambre, temor inexistente políticamente, temor que no es traspasado al resto de la sociedad.

El mercado de los alimentos

El avance tecnológico ha permitido que se incremente la producción de alimentos. Pero dicho avance, lejos de estar orientado a la solución de un problema, parece enfocarse más bien en un potencial mercado donde “agentes filántropos” (Estados y otras organizaciones o poder económico privado bienintencionado) consumen por aquellos que no pueden en el mercado para hacer la transferencia a quienes se ubican al otro lado del borde del mismo. Un aumento de los precios de los alimentos (provocado por crisis, cuestiones climáticas o cambio de decisiones respecto al uso de la tierra cultivable, etc.) disminuye el poder económico para ayudar.

Sobras y desechos

¿Quién come todo lo que dispone para alimentarse? Posiblemente nadie. Siempre hay sobras. Y ese es un problema de “gestión” o utilización de los alimentos tanto en los hogares como a nivel social. No tengo idea de cuantos kilos de desechos alimenticios se generan por hogar al año, pero debe ser bastante, si consideramos que muchas veces van a parar a la basura: pan añejo, exceso de fruta y verdura que se pudre antes de ser comida, el resto de un plato de comida (un poco de arroz, fideos, salsas, etc.), alimentos mal cocinados (cosas que se queman o quedan crudas; situación tanto de hogar como de restaurantes, o fallas en el transporte de alimentos), los restos casi imposibles de rescatar que quedan en los envases, y un largo etc. Todo eso se va sumando, haciendo que, dado como están organizadas nuestras vidas, la alimentación de cada cual incluye un porcentaje de desecho de alimentos. Es decir, la eficiencia del ser humano moderno para alimentarse – o, siendo más precisos, consumir los alimentos – es, al menos, cuestionable. Si uno reflexiona sobre el tránsito y proceso que pasa cada cosa que consume para alimentarse, podría dimensionar cuanto se pierde en el camino al consumo, y en el consumir mismo de ese bien.

En este sentido, cada N cantidad de nutrientes consumidos, hay X desechados (alimentos que se convierten en basura). Si se aumenta los X desechados, se necesita incrementar los alimentos extraídos (de un mercado o de la naturaleza) para ingerir la N cantidad de nutrientes que el cuerpo necesita; si se disminuye los X nutrientes desechados, pues se necesita extraer menos cantidad de alimentos de la naturaleza, habiendo más de aquellos disponibles para los demás. Incrementando la eficiencia en los hábitos alimenticios, se dejan en el mercado – o en la naturaleza, si se prefiere – más recursos alimenticios para todos los demás, siendo aquello una parte de la solución al problema del hambre.

Concluyendo…

De este modo, el hambre es resultado no sólo de la decisión de los grandes poderes que “dominan al mundo”, no es sólo “cosa del mercado”; es también un asunto en que todos podríamos estar involucrados de alguna manera en nuestras costumbres, y en lo que hacemos por mantenerlas o cambiarlas.

lunes, junio 09, 2008

LA VIOLENCIA DEL MERCDO DE TRABAJO

Hace algunas semanas se vio en las noticias los ataques xenófobos en Sudáfrica, cuyas víctimas, inmigrantes pobres de países vecinos, fueron presa de crudas manifestaciones de violencia. A este grupo de inmigrante se le culpa de los problemas sociales que enfrenta dicha nación, principalmente, el desempleo. Y esto ya es cuento viejo, pues vemos, aunque tal vez con manifestaciones diferentes pero no necesariamente menos despreciables ni violentas, lo mismo en Chile con la inmigración peruana, en EEUU con la inmigración latina, en Europa, con latinos y africanos, etc. Y es una constante que el tema eje de todo ello es la ocupación de puestos de trabajo, situación que al ser combinada con nacionalismo y elementos culturales e identitarios genera hechos de violencia en los que se olvida algo fundamental: independiente de la clasificación que se use, estamos hablando siempre de seres humanos.

¿Por qué se genera esto?

El inmigrante pobre, de baja calificación, suele ofrecer su trabajo por menos dinero que el trabajador nativo del lugar. También abarata su costo el hecho de que su venta de fuerza de trabajo se realiza en mercados laborales informales, donde los derechos y legislación laborales no se hacen presentes, o bien, en mercados formales con formas de contratación que le dejan al margen de beneficios sociales. Es por eso que los hechos de violencia se desatan en sectores más populares y no en otros.

Otro factor a considerar es que el trabajo es el mecanismo por el cual el sujeto se conecta a la sociedad. Ello se expresa, hoy en día en que el trabajo está organizado en torno a un mercado – en cada nación con alguna regulación particular, o sin ninguna – laboral. Sea formal o informal, es por medio de la venta de fuerza de trabajo en el mercado de trabajo donde cada sujeto accede a los bienes que le permiten vivir. De lo contrario, el sujeto queda condenado a la exclusión social, lo que hoy significaría quedar fuera del mundo del consumo.

Entonces – frente a un mundo cambiante que exige una nueva organización del trabajo, cambios en el mercado que suponen flexibilidad y adaptabilidad y un nuevo acuerdo social que regule al trabajo y su mercado – quedar fuera y vivir las penurias de estar sin una fuente de ingresos ha de requerir un culpable: otro que ocupa el propio lugar otrora protegido de cualquier amenaza. Este otro es el inmigrante pobre, competidor del trabajador nativo de escasa calificación, fácilmente reemplazable por estar más dispuesto a trabajar por poco dinero y renuncia a los derechos laborales, y adaptarse, ahí donde la empresa lo requiere, a añejas lógicas de producción taylorista-fordista que aun subsisten en, al menos, muchas partes del llamado tercer mundo.

Otro detalle a considerar es que el nacionalismo, y las fronteras entre países favorecen el actual desarrollo del capital a costa de las oportunidades de los asalariados, puesto que reduce su movilidad geográfica. La necesidad de disminuir la movilidad geográfica para reducir el costo de la fuerza de trabajo es una constante histórica. Antes más brutal que ahora, sigue cumpliendo igual que siempre su función. Si cada sujeto pudiera trasladarse de un país o región a otro, y estar en los mercados formales como cualquier nativo del lugar, sería más factible que subieran los precios de la mano de obra en países pobres y/o daría más solidez a los derechos del asalariado como ciudadano. El mercado informal, posiblemente perdería su razón de ser (como alternativa de adaptación y medio del sujeto de conseguir un puesto de trabajo para proveerse de ingresos cuando la institucionalidad formal no es capaz de absorberlo e integrarlo) si el sujeto asalariado pudiese, sin ser obstaculizado por fronteras entre Estados, acceder al mercado laboral que se le diese la gana. Pero, hoy en día es más fácil que entre a EEUU o a la UE un cajón de manzanas que un sujeto cualquiera del mismo país de origen.

Y mientras los sujetos se vean entrampados en esa dinámica, seguirán defendiendo el precio de su fuerza de trabajo con hechos brutales como los que hoy vemos en Sudáfrica y otros tantos que deben estar ocurriendo en muchos rincones del planeta sin que nos enteremos, situaciones en las que cada individuo, lejos de conseguir el bienestar particular, o colectivo, acaban defendiendo el interés de todo capital que basa su ganancia en mantener un determinado precio para cada tipo de fuerza de trabajo según la localización geográfica.

_______________

Tema aparte: comento que me tomaré un pequeño receso de como dos meses, ya que mis obligaciones laborales y académicas me están superando. En Agosto volveré a escribir. Muchas gracias por las visitas y comentarios. Un gran saludo para todos.
Marcos.

martes, mayo 06, 2008

REFERENDO EN SANTA CRUZ. LA BÚSQUEDA DE AUTONOMÍA

Santa Cruz, una ciudad y departamento de Bolivia al cual si uno va, siente que sale de Bolivia y entra a otro país, sensación que a uno le queda por dos motivos: siempre vemos en los medios una Bolivia más andina, representada por su capital, La Paz. El sesgo se alimenta porque la mayoría de los viajeros visita sólo esa parte de tan interesante y diverso país. Otra razón para sentir el fuerte cambio es que uno suele llegar a la Paz, y de ahí se visitan los demás departamentos (salvo que uno entre por Argentina o por Brasil, por tierra). La diferencia de Santa Cruz en un principio sorprende: estereotipo distinto, acento distinto, la lógica de la ciudad es distinta, se ve harto recurso monetario, es una ciudad plana, de clima tropical, con la selva cerquita. Un lugar sin duda interesante de visitar.

Mica, una amiga y colega boliviana, me comentaba – y pienso que su opinión es bien confiable – que una parte muy importante de la población de esa ciudad está compuesta por inmigrantes, extranjeros y sorprendentemente muchos paceños. Lo más curioso es que son los inmigrantes los responsables de la prosperidad económica de ese departamento.

Hace tiempo que vengo escuchando acerca de la petición de autonomía del departamento de Santa Cruz. La autonomía es, en esa zona, hace tiempo una bandera de batalla. Sin embargo, no es algo exclusivo de esa zona pese a ser la ciudad de Santa Cruz el lugar emblemático de esta demanda. Cuando viaje a Bolivia – aprovecho de sacar pica – vi, por un lado, que el tema está muy presente, y por otro, que en los demás departamentos existe una sensación de estar “dominados” por el departamento de La Paz.

El referendo muestra, a mi parecer, una situación en que el sentimiento de deseo de autonomía se ha incrementado de manera importante. A mi juicio, ello se debería al gobierno de Evo Morales, y su insistencia en imponer por la fuerza temas como el indigenismo. Se trata de un gobierno que busca controlar todo desde el Estado, fortaleciéndolo, y al parecer, castiga el emprendimiento individual, la creación de empresa. Políticas que se hacen en nombre de la población indígena.

Más que una cuestión identitaria, creo que el deseo de autonomía es un asunto de política y economía. Más que un asunto del departamento, sospecho que se trata de intereses económicos de grandes empresarios, o bien, de todo aquel que vea dificultades con el gobierno actual, de desenvolverse en una economía de mercado. Pues, es esa la principal diferencia, entre Morales y los autonomistas, pienso yo: por un lado, tenemos a Evo Morales, una mezcla de reivindicación indígena y vieja izquierda, un producto de la situación de parte considerable de la sociedad boliviana, realidad que no se refleja – o se esconde muy bien – en la ciudad de Santa Cruz (pues en otros pueblos de dicho departamento se ve una pobreza que a la vista superficial del viajero es similar a la de pueblos de otros departamentos del país). La autonomía es una buena herramienta para que los intereses económicos de dicho departamento (y eventualmente, toda la zona que busca autonomía) genere las propias regulaciones económicas que más le acomoden. Quizás esto mismo explique la alta abstención e las urnas.

Santa Cruz es el departamento que más ingresos genera en Bolivia (más del 30% del PIB), por lo cual no es raro que quieran más control sobre dichos ingresos. Pero ¿es factible que un gobierno central acepte dicha autonomía cuyo costo es la dificultad de atender las necesidades de departamentos más pobres en el país? Una descentralización semejante del poder implica posiblemente un importante cambio en el mapa político del país. Las diferencias generarían, por una parte, mayor dificultad de gobernar sectores más empobrecidos en los que, si la presencia del Estado disminuye, pierde este legitimidad, al mismo tiempo que el gobierno central la perdería en un departamento donde no sólo las lógicas de convivencia sociales e ideas o proyectos de sociedad son, ahora más que nunca, tan distintos, sino que además, el nuevo escenario supondría una independencia económica que hace del gobierno central algo innecesario, algo de lo que se puede ser independiente y negociar con más fuerza.

Dado lo anterior, en Bolivia la situación es delicada. Conceder autonomías implica cambiar radicalmente la política del Estado, implicaría para el proyecto político de Evo Morales, una situación donde éste se hace probablemente inviable. Conceder autonomía supone renunciar al proyecto político social que el actual gobierno tiene y que – junto con sus seguidores – no duda en imponer, incluso con medidas tan represivas como las que dicen despreciar.

Sin duda, más que una cuestión de institucionalidad y manejo formal del poder, lo que está en juego en Bolivia es el redefinir la forma de hacer política desde el Estado, redefinir, tanto en el aspecto concreto de las posibilidades reales que tendría como en una mirada abstracta del país, su orden interno y vinculación con el mundo, el rol del Estado. Y eso, dudo mucho que Morales y su bando estén dispuestos a cambiar, lo cual explica que el gobierno central recurra a todo lo posible (apoyo de la OEA, etc.) y no quiera reconocer la legalidad de la votación del domingo 4 de Mayo de 2008.


Nota: la fotografía es mía. Corresponde a Samaipata, a la plaza del centro. Samaipata es un pueblito cerca de Santa Cruz.

domingo, diciembre 03, 2006

VENEZUELA CON HUGO CHÁVEZ

Hoy, Venezuela vive sus elecciones presidenciales. Los candidatos: Hugo Chávez (que no necesita mayor presentación) y Manuel Rosales, que representa la oposición al “régimen bolivariano”. Chávez, quien va a la reelección, además siempre ha buscado un liderazgo en la región. Algunas razones para pensarlo son las siguientes:

· Poco después de asumir, Chávez se preocupó de revitalizar las relaciones en la OPEP, siendo uno de los principales gestores de su revitalización.
· Hizo una jugada política – muy astuta – cuando tenía una fuerte oposición política y social, la que consistió en decir que renuncia sin firmar ningún papel ni hacer nada formal, desapareció y volvió al poder un par de días después tras no haber nadie que reconociera – salvo el FMI - el gobierno empresarial que intentó imponerse en esa nación, con más poder que el que tenía antes de ese show. Notable forma de aprovechar en su favor la idiosincrasia desordenada de nuestro continente (Latinoamérica).
· En su momento señaló que sueña con bañarse en una playa boliviana (una de las tantas tonteritas que ha dicho) aludiendo al asunto limítrofe entre Bolivia y Chile.
· Firma acuerdo con Cuba para reactivar la refinería de petróleo cubana de Cienfuegos (siendo entonces PDVSA dueña del 49% de la misma) que dejó botada la URSS tras su fracaso. Esto le hace ganar influencia en lo económico en esa nación.
· Vende petróleo barato a municipalidades izquierdistas de El Salvador
· Las estatales petroleras de Venezuela y Bolivia suscribieron una sociedad que contempla una inversión superior a los US$ 1.500 millones, la misma cantidad que la brasileña Petrobras tenía previsto invertir en Bolivia y que frenó tras la aprobación del decreto de nacionalización del pasado 1 de mayo.
· Apoya a Evo Morales en Bolivia con el asunto del gas, fortaleciendo la posición de este en el tema de la nacionalización de los hidrocarburos. También le da respaldo político y asesoría
· Aprovecha la coyuntura favorable que implica el precio creciente del barril de crudo.
· Ofrece programas solidarios en que personas de escasos recursos de todo el continente pueden recibir atención médica gratuita (esto se financia con dineros del petróleo) lo cual le sirve para ganar más apoyo en la región.
· Intenta acercarse a Chile de modo tal que le vinculen con Michelle Bachelet, que goza de buena imagen internacional.
· Ahora se integró al MERCOSUR (Mercado Común del Sur).
· Su política internacional esta orientada – y tal vez en muy buena medida, determinada – por los movimientos en política internacional del gobierno de EE.UU. La idea es hacer lo opuesto a los gustos del gobierno de esa potencia mundial.

Estas son algunas razones para pensar que Venezuela – con Chávez – busca, y puede lograr, un liderazgo en la región (al menos en lago parecido a un bloque), sobre todo si consideramos que en los últimos años la izquierda política ha tenido relativo éxito en Latinoamérica. Si bien es cierto, el auge económico y político Venezuela se lo debe al precio actual del petróleo (que está oscilando, si no me equivoco, entre 60 y 70 US$ el barril), situación que es coyuntural, no cabe duda que la aprovecha bastante bien. Pese a todas las payasadas que dice Chávez en cámara, es claro que es un sujeto muy hábil, y que lo que Venezuela busca es hegemonía en América Latina.

De la política interna de Venezuela no sé nada, pero el reflejo que deja al mundo es el de un gobierno populista, basado inicialmente en el carisma, el cual, como señala Max Weber, tenderá a una rutinización en que se establecen nuevas instituciones y formas de hacer las cosas. Un tiempo prolongado en el gobierno (intención manifiesta de Chávez, quien propone, de ganar, eliminar el límite de reelecciones posibles) abre el enorme riesgo de viciar y corromper las estructuras políticas, sea por la costumbre o por el sentimiento de seguridad de permanencia en el poder, pues se asume la democracia como algo propio y no del pueblo. Si ello ocurriera, es la oposición la que debe preguntarse qué hace posible que un sujeto como Hugo Chávez, más allá de su astucia y/o capacidad estratégica propia o de su equipo, llegue al poder y logre que prenda su populista revolución bolivariana, pues una cosa es clara: nada ocurre porque sí.

sábado, septiembre 30, 2006

¿FLEXIBILIZAR EL MERCADO LABORAL??

Hace algunos días, el senador socialista Ominami propuso eliminar la indemnización al despido de mes por año trabajado señalando que eso motivaría la generación de empleo. Algo sorprendente, viniendo de un sujeto perteneciente a un partido de izquierda; aunque hoy por hoy, en una sociedad organizada principalmente – y cada vez en más aspectos – en torno al mercado, donde se instala un paradigma y modelo de sociedad que de a poco se va naturalizando, estas distinciones de izquierda/derecha pierden significado, pues los discursos (aceptables socialmente) se tornan cada vez más similares entre sí. No entraré en esos detalles ya que me interesa hacer un alcance en torno a lo laboral.

Lo curioso de esto es que el planteamiento de algunos socialistas (y quien sabe, tal vez de ese partido) en los temas laborales, comienzan a parecerse a los de la derecha o centro derecha francesa. Para ver esto, basta con revisar el caso del CPE (1) que causó tanto revuelo y protestas por parte de jóvenes universitarios franceses. Las palabras del senador socialista sacaron aplausos en la derecha chilena, y en algunos sectores de la coalición oficialista (2).

La defensa que se hace de esta idea de eliminar la indemnización de pago de un mes por año de contrato es el hecho de que la indemnización protege a un sector muy pequeño de trabajadores que gozan de contrato a tiempo indefinido (3) pues son cada vez menos los que gozan del contrato indefinido, porque muchas veces no se pagan las indemnizaciones puesto que el trabajador no tiene chance en un juicio legal para pedirla, y, el argumento principal, que es desincentivar la contratación de mano de obra y por ende, fomentar el desempleo. Si les parece conocidos estoas argumentos, bueno, es porque ese es el discurso empresarial. Naturalmente a los sindicatos (o lo que queda de ellos, porque las nuevas formas de empleo y contratación los han ido haciendo pedazos) no están muy contentos con esto. Recalcan la necesidad de defender el derecho a indemnización como factor de protección y que las acciones a seguir deben ir en dirección a garantizar el cumplimiento de la ley. El hecho concreto es que eliminar la indemnización es un paso en dirección de flexibilizar la relación laboral. En este caso, se trata de flexibilizar los mercados laborales, disminuyendo los compromisos que implica una relación contractual.

Al margen de la disputa originada por la doxa (4) empresarial expresada por los labios de Ominami, el tema no es nuevo en Chile. Desde los años ochenta es que se están instalando estas nuevas formas atípicas de contratación, las que podemos encontrar también en el resto del mundo. A mi parecer, el problema está en que el análisis de la realidad laboral se hace con conceptos del trabajo que ya no responden a ésta. El mundo del trabajo a cambiado y está cambiando, la relación salarial no es lago natural sino un producto histórico, y al parecer su tendencia es a desaparecer, puesto que respondía a un modelo económico keynesiano marcado por alto consumo, y una alta producción (una producción que se caracterizaba por ser masiva y de poco tipo de bienes) y gasto en que participaba una cantidad importante de mano de obra. El capitalismo se hace flexible y lo mismo ocurre con el mercado laboral. Estos cambios deben necesariamente derivar en un cambio en la relación laboral, por lo que dentro de no mucho tiempo tal vez no tenga mayor sentido hablar de relación salarial.

El desafío entonces está, a mi parecer, en la elaboración de nuevas formas de mirar teóricamente el mundo del trabajo, para dar cuenta de la realidad actual y de los cambios que nuestras sociedades están viviendo. Si el debate se sigue haciendo con conceptos añejos de la realidad laboral, que describen la realidad de los años 40 a 60 del siglo pasado, no habrá avances que valgan la pena, y los trabajadores se verán inmersos en una gran desprotección social. Todo periodo de cambio social importante en las relaciones económicas y laborales implica una fase de trabajador desprotegido. Pasó así en el tránsito de sistemas precapitalistas al capitalista, y así esta ocurriendo en este paso de capitalismo a capitalismo flexible, y la cuestión es lograr una regulación social de las relaciones laborales. Al menos pienso que es eso lo que nos interesa a todos.

Artículo relacionado:
PREGUNTAS SOBRE EL TRABAJO EN EL DÍA DEL TRABAJO



Notas
(1) Contrato de Primer Empleo.
(2) Para los que no viven en Chile, la coalición oficialista corresponde a la Concertación, que se compone, actualmente, por los partidos Demócrata cristiano, Partido por la Democracia, Partido Radical y Partido socialista. Esta coalición nace como oposición política de la dictadura de A. Pinochet, pero pocos años después, se desprenden de la misma los partidos Comunista y Humanista, que ahora se agrupan, junto a otros movimientos, en la coalición de izquierda Juntos Podemos.
(3) Lo que se llama una relación laboral normal, es decir, el clásico vínculo salarial, muy distintos de los tipos de relación laboral mal llamados “atípicos” que corresponden al empleo a honorarios, contrato a plazo fijo, subcontrato, y empleo informal, los que se caracterizan por su flexibilidad en distintos aspectos.(4) En términos de Bourdieu.

lunes, mayo 01, 2006

NACIONALIZACIÓN DE HIDROCARBUROS EN BOLIVIA


Hoy, primero de Mayo, El presidente de Bolivia, el socialista Evo Morales, firmó hoy un "decreto supremo" que nacionaliza y da al Estado el "control absoluto" de todos los hidrocarburos. Al parecer, el nacionalismo y el socialismo impulsado por Evo Morales eran en serio. Y un poco de prudencia y moderación en su gobierno han permitido que lleve a cabo esta clase de acciones consiguiendo el apoyo político necesario generando un contexto favorable y de legitimación de la medida en un mundo donde predomina la economía neoliberal. Al parecer la nueva ley de nacionalización de hidrocarburos es lo suficientemente dura como para no dejar mucho espacio de acción, quedándole sólo la posibilidad de arbitrajes internacionales, o irse de esa nación. Hay que tener presente que el arbitraje internacional requiere que ambas partes estén de acuerdo en esta medida.

Es curioso ver que mientras en casi todo el continente latinoamericano el Estado decrece cada día más, Evo Morales y el MAS se esfuercen pro revitalizarlo y darle más poder. Se trata de una medida que pese a que va en contra la tendencia mundial, era necesaria en Bolivia para darle más gobernabilidad, puesto que era una de las promesas de campaña más importantes del ahora presidente, y simbólicamente marca un cambio de giro a las políticas que favorecían a una minoría privilegiada en ese país. Por otra parte, esto le acerca más a países como Cuba y Venezuela. También puede significar un estímulo para las izquierdas de replantearse en función de sus metas en América Latina.

Sea como sea, Ahora hay que esperar a ver cómo Bolivia asume este desafío de controlar sus propios recursos. Aunque la tendencia puede ser al pesimismo por la supuesta incapacidad de la actual clase política de esa nación, o por ser un país “subdesarrollado”, “atrasado”, etc. podemos tener presente un caso en parte similar, que es Panamá cuando se anunció la entrega del Canal. Nadie apostaba por Panamá y dentro de esa nación había sectores preocupados por el destino de país cuando no contara con los gringos en el Canal. Lo cierto fue que el traspaso del Canal a manos panameñas fue beneficioso para el país. Y así lo percibe la mayor parte de su población.

Con el tiempo veremos que cambios reales ocurrirán en Bolivia tras concretarse esta nacionalización, salvo que haya algún cambio, cosa que no creo muy probable dada la orientación del gobierno y el fracaso de gobiernos anteriores con un modo “convencional” de hacer las cosas. En este momento no me atrevo a emitir ningún pronóstico ni nada parecido. Lo que no cabe duda es que se trata de un fenómeno (o acontecimiento, si se prefiere) muy interesante

PREGUNTAS SOBRE EL TRABAJO EN EL DÍA DEL TRABAJO


Hoy, en el día del trabajo, quería preguntarme respecto al lugar que ocupa el trabajo en nuestras vidas. Los sindicatos han perdido la importancia social que tenían antes, tanto como mecanismo de expresión de demandas sociales y laborales, como lugar de reunión, construcción de identidad e integración social, entre otros. Parece ser que el trabajo como actividad pierde constantemente su función de realización para el sujeto, así como pasa a ocupar un lugar periférico en el desarrollo de su identidad, del yo, reduciéndose éste a un mero mecanismo de obtención de dinero. De ahí que cada vez más nos aproximamos a una especie de competencia todos contra todos, producto de la necesidad (tal vez ideológica) de adaptarse a un mundo cambiante de trabajos y economías cada vez más flexibles que exigen una constante adaptación a algo que, por lo mismo, nunca es del todo definido.

A raíz de lo anterior, con motivo de esta fecha, me pregunto. ¿Qué es trabajar hoy en día?¿Como se establecen los tiempos de trabajo y de reposo en un sistema de empleo que se hace cada vez más flexible?¿hay alguna forma de revitalizar los sindicatos, o de reconstruirlos pensando en el nuevo contexto de globalización de las economías?. Respecto a la situación de no trabajo (desempleo) ¿Tiene en verdad sentido sacrificar protección social a cambio de puestos de trabajo que no gozarán de estabilidad?¿Como se puede hacer frente a una incertidumbre que es creciente? Y es que la flexibilidad comienza a afectar a cada vez más sujetos. Al menos en nuestro país, ahora también entran en el juego las llamadas clases medias, que perdieron la seguridad que antaño (pre-dictadura) les daba el Estado. Siguiendo con las interrogantes, ¿Cómo afecta las nuevas condiciones del mercado de trabajo a la forma de percibir el mundo del sujeto y a la forma de vivir sus emociones, su vida emocional?

El trabajo, sea cuales sena las condiciones en que se de, influye mucho más en nuestras vidas que lo que podamos hacer en el mercado con el salario que de él podamos percibir. Por eso considero pertinente estas preguntas. Si no se regulan estas nuevas formas de trabajo, inevitablemente la incertidumbre irá formando parte de la vida cotidiana de los sujetos. Pareciera ser necesario construir un nuevo acuerdo social que permita regular las cambiantes condiciones asociadas a la globalización neoliberal (es decir, quitarle al menos algo de lo neoliberal) para no caer en un estado de anomia.

sábado, marzo 18, 2006

PROTESTAS POR LA LEY LABORAL EN FRANCIA


Masivas protestas se han desarrollado en Francia – y que algunos comparan con las de Mayo de 1968 – debido a la nueva ley laboral en Francia. La iniciativa del gobierno francés busca disminuir el desempleo en el país por medio de un aumento de la flexibilización del mercado laboral. La medida consiste en la creación de lo que se ha llamado Contrato de Primer Empleo (CPE), el cual contempla la posibilidad de contratar trabajadores jóvenes de hasta 26 años por un período de dos años y que permite el despido automático e injustificado de los jóvenes. Ignoro si hay previsión o algún tipo de protección de por medio, pero creo que no. Con esta ley, el trabajador francés y los residentes en Francia quedan desprotegidos y expuestos a la mayor incertidumbre. El marco legal fue aprobado por el parlamento francés, con el objetivo de reducir la tasa de desempleo (más de 20%) entre los jóvenes del país, una de las más elevadas en Europa.

Se genera entonces una diferencia entre los trabajadores jóvenes y los más antiguos que si contarían con efectiva protección laboral. Esto ha sido causa de protestas que han convocado a un importante número de franceses en todo el país, contándose 300.000 en París y un total aproximado al millón en toda Francia en las protestad del hoy (sábado 18-03-2006). La indignación es evidente, y el temor más aun. La medida apunta a flexibilizar aun más el mercado laboral francés. Y el temor existente es que la ley laboral permita abusos del empresariado francés a los trabajadores jóvenes, probabilidad latente al existir tal diferencia de poder y un desligamiento del Estado como agente protector y regulador de relaciones laborales.

Si bien es cierto, hace poco Francia enfrentó las violentas protestas de inmigrantes en suburbios de París y otras ciudades de esa nación, las protestas que actualmente hay no se relacionan con la anterior. Mas bien uno puede pensar (considerando lo que muestra la prensa) que el CPE apunta a mejorar, aunque no sustancialmente, la condición de jóvenes inmigrantes que buscan empleo. Ello porque una mayoría de los inmigrantes busca sobrevivir sin grandes expectativas de mejorar su situación si se les compara con los nativos del país. De este modo, una forma de administrar el problema dentro de los márgenes del capitalismo y de las demandas de la economía capitalista global que no atente en gran medida a los intereses inmediatos de la elite francesa es el CPE. No obstante, eso genera problemas con la población francesa poseedora de otra clase de destrezas más elaboradas y que se ubican en un sector del estrato social más privilegiados que el de los inmigrantes y población pobre. Afecta a los estudiantes universitarios que a futuro buscarán trabajo y que ven que ya no les estará asegurado, así tampoco el estilo de vida y certidumbre económico y social que normalmente tenían las posiciones sociales que ocupaban sus saberes.

Esta flexibilización del mercado laboral responde a la necesidad de reducir las tasas de empleo, pero se hace al costo de precarizar el empleo mismo puesto que ya no otorga los beneficios de antaño. La economía global a cambiado la lógica de producción capitalista y el modelo nacional desaparece para que las empresas actúen en todo el globo. La necesidad de minimizar los costos para permanecer competitivas hace que las empresas se desplacen a países donde la mano de obra es más barata (por ejemplo China e India) y eso ha hecho que muchas abandonen el continente europeo para irse a esas regiones donde los derechos laborales casi no existen y donde la explotación del trabajador se puede hacer a destajo. De ahí los crecientes índices de desempleo sobre todo en el grupo etáreo más joven de la población económicamente activa. Esta situación, el contexto de economía capitalista global afecta al modelo político-económico-social de Estado de bienestar, que se sustentaba en el desarrollo y fortalecimiento de un capitalismo nacional en que las empresas se ligaban más a la economía del Estado. Ese modelo parece estar cayendo en Europa y no se ven soluciones satisfactorias que permitan reproducir escenarios de democracia social en las naciones. Reflejo de eso es el CPE en Francia, y la población reacciona (bueno, los sectores que buscan defender sus intereses). Un duro desafío le espera al gobierno francés.

La ley de CPE desvincula al gobierno del problema laboral. Flexibilidad a cambio de empleo. Se cambia así calidad de empleo por cantidad, y es eso lo que no están dispuestos a aceptar los jóvenes franceses que tienen una trayectoria y posición social que no concibe la idea de supervivencia económica en sus cabezas, como si podría pasar en sectores más desfavorecidos de la sociedad francesa que conciben esa forma de vivir. No se trata sólo de desprotección sino de cambio negativo de estilo de vida y mayor incertidumbre. Posiblemente una perdida de poder político al disminuir con leyes como esa la capacidad de presión social. En términos bien gruesos se podría pensar que se trata de la reacción de un sector de la clase media francesa, de un sector asalariado no obrero que ve amenazado un tipo particular de vida y que, además, le toca experimentar en carne propia la transformación del portador de la fuerza de trabajo en mercancía. Me explico brevemente. Antes se vendía en Europa la fuerza de trabajo, pero el trabajador que la vendía poseía en su sociedad las instancias de reproducirlas satisfactoriamente, es decir, su condición de humano no era parte de la fuerza de trabajo que se vendía; ahora pareciera ser que la persona misma es parte de la fuerza del trabajo que se vende y por ende se vende formando, y viviendo en sí mismo ahora el sujeto, parte de la incierta dinámica del mercado en que si queda fuera está perdido y abandonado a su destino; en otras palabras, si antes sólo la fuerza de trabajo tenia un valor en el mercado y por ende era mercancía (que claro está no se puede separar del trabajador que la vende) ahora, además de esta, encontramos que la vida humana misma tendría un valor en el mercado el cual estaría dado por la disposición a comprarla que tenga un eventual empleador (hoy en día figura difusa), valor que estaría dado por la valoración de la fuerza de trabajo que uno posea. Ello explica la desprotección del trabajador y la creciente incertidumbre. La vida humana entra a la esfera del mercado, y el trabajo se está convirtiendo en mercancía de carácter desechable o al menos de poca duración. En Francia se está viviendo el dilema de la desprotección y de los cambios que la economía global trae a la vida social misma.