…Fueron las palabras del rey de España hacia Chávez en la cumbre de mandatarios realizada en Chile.Este tipo de reuniones de mandatarios nunca han tenido una utilidad relevante. Se trata de una colección de promesas de unidad, cohesión y similares que quedan en nada en el día a día de las relaciones entre los gobiernos y las naciones.
Francamente no me he podido informar como quisiera sobre este suceso, donde un jefe de Estado intentó hacer callar a otro, pero de lo poco que vi, veo que se puede deducir lo siguiente.
Chávez ha demostrado ya que entre payasada, discursos agresivos, a veces más cómico que otras, se ha movido con gran astucia consiguiendo varias cosas (por ejemplo, las que menciono aquí, aunque hay varias más).
¿Qué buscaba Chávez? Se puede pensar que buscaba ser ofensivo y llamar la atención para captar las cámaras del mundo. Pues no… al menos no, a mi parecer.
Lo que Chávez hizo, y me parece que era su intención, fue hacer que los diferentes mandatarios se vieran forzados a una toma de posición. Luego tenemos lo anecdótico: el rey de España pretende hacer callar a Chávez (primera toma de posición); al rato, el presidente de Nicaragua cede a Chávez parte de su tiempo y el vicepresidente de Cuba respalda discursivamente a Chávez (alineándose con Chávez).
La toma de posición respecto a los otros implica marcar las diferencias que estas cumbres buscan ocultar bajo un manto de falsa tolerancia amistosa que, a distancia prudente entre quienes no se interesan realmente en llevarse muy bien, permite actividades como comercio e intercambio de beneficios de cosas poco importantes políticamente. Entonces, olvidándose estas cosas de diplomacia, se expresan opiniones y sentir que llevan a confrontación.
Por otro lado, la toma de posición implica un compromiso frente a los demás cuando se está en una reunión, un compromiso inmediato que incomoda a todo aquel que quisiera pasar desapercibido. La facilidad de alinearse con una postura u otra durante e inmediatamente después indica el grado de apego a una y otra, lo cual hace poco sorprendente la postura de los representantes de Nicaragua y Cuba.
Una visión “pro-modelo” y una de “izquierda latinoamericana” (por llamarlas de algún modo, pues estoy conciente de la inexactitud de estas denominaciones que he usado) son las que marcan esta toma de posición que ponen en entredicho la tolerancia discursiva que componen y que se suelen tejer y tejer cumbre tras cumbre.
Les dejo estos dos videos que relatan distintos aspectos del hecho.


