Chile ayuda a Chile

Chile ayuda a Chile
Mostrando las entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas

sábado, abril 10, 2010

NECESIDAD DE ALIMENTO

Existe una discusión respecto a qué hacer con un alimento llamado Plumpy’nut, alimento terapéutico en base a pasta de maní que ha implicado un avance importantísimo para enfrentar el problema de malnutrición infantil en África. Dicha discusión está en si corresponde que un producto de estas características tenga una patente comercial, o bien, debiese levantarse para que más instituciones y empresas puedan desarrollar versiones del producto.

Por una parte, quienes desarrollaron el alimento y son dueños de la patente del mismo, la empresa francesa Nutriset, argumentan que las patentes sirven para defender la producción de este alimento en países pobres que se benefician de aquél, en los cuales cuentan con socios comerciales y con lo cual potencian dichas economías, etc. Por otro lado, organizaciones sin fines de lucro estadounidenses abogan por el derecho a producir este alimento, liberarlo de patentes, para que las organizaciones humanitarias de todo el mundo puedan acceder al mismo de manera más barata y se combata el hambre en el mundo de manera mucho más eficaz. Desde Nutriset se señala que de extender la producción a empresas estadounidenses (y a todo el mundo) sus socios comerciales en África simplemente no podrían competir y desaparecerían.

De este modo, el problema de las patentes evita que dicho alimento llegue a muchos millones de niños y niñas en el mundo.

De lo anterior se pueden deducir una serie de implicancias, y se puede temer por riesgos derivados del devenir al que una u otra posición en el mercado puede conducir: niños que siguen muriendo, dependencia económica a partir del problema de desnutrición, etc. Sin embargo, la discusión está puesta en el mercado de Plumpy’nut, y no en el hecho de que hay millones de seres humanos muriendo de hambre. En la disputa legal se presta atención exclusiva a las relaciones comerciales, a los diferentes tipos de vínculos en el mercado de los alimentos, a saber: relaciones entre países y entre empresas productoras y comercializadoras al interior de los mismos o de carácter internacional, a la posición de las organizaciones sin fines de lucro en el mercado de la ayuda humanitaria (pues aunque no tengan fin de lucro, deben generar su sustento, postular a proyectos y saber desenvolverse como agentes en un mercado capitalista, siendo así dependientes de las reglas del mismo), etc. discutiéndose cuál es la mejor estrategia de “chorreo” para aquellos ubicados al margen del mercado – los que aparecen sólo como datos anexos en el problema.

Quizás la discusión debiese no ser la posición y naturaleza del alimento en cuestión en el mercado de los alimentos sino la necesidad básica de comer de niños, niñas, jóvenes y adultos que no pueden satisfacerla. Sin embargo, quienes discuten están al interior de las fronteras del mercado y sus relaciones, están comiendo, y ni siquiera necesitan de este alimento terapéutico. El resto, quienes quedan fuera y para el capitalismo de hoy simplemente sobran – los beneficiados potenciales del producto en polémica – quedan invisibles a los ojos de los participantes del debate, pues en una sociedad de mercado ellos no compran, simplemente son receptores de caridad (y ojo, la caridad nunca ha sido integradora, sólo es una acción que mantiene claro el límite entre estar dentro y fuera del mercado).

¿Cómo sacar la discusión de las fronteras del merado, para que el eje de la misma sea el hecho evidente de que hay niños muriendo de hambre? Eso no lo sé. Requiere un examen más minucioso del problema, pues es complicado, por no decir imposible, ignorar los intereses de quienes defienden a diario su posición en los mercados – una necesidad que deben atender constantemente, dado que son conscientes que persiguen sus propios intereses y que otros actúan de igual manera intentando ocupar las mismas posiciones o alcanzar otras de mayor privilegio, bajo ciertas reglas que impiden grados mayores e intolerables de salvajismo – y para quienes, los intereses e inquietudes de quienes están afuera de los mercados simplemente no tienen efectos reales en el sistema (aunque se trate de necesidades tan básicas como comer), siendo imperceptibles.

El desafío parece ser visibilizar a quienes están fuera del mercado haciendo reconocible su condición de humanos y la necesidad de generar instancias independientes de toda relación mercantil para que puedan vivir de manera cada vez más digna. Y en este sentido, del dicho al hecho hay mucho trecho, porque queda mucho trabajo por hacer.

viernes, abril 02, 2010

¿DÓNDE SE ENCHUFAN LOS TERREMOTOS?

¿Dónde se enchufan los terremotos? Preguntó una de mis hermanas, de cuatro años de edad, a mi papá hace algunos días. Días antes había visto como él y su señora le explicaban que los terremotos son naturales, que la tierra se estaba acomodando… en fin, versión para niña pequeña.

Cuando me contaron esa anécdota me reí a carcajadas. Del mismo modo me sorprendí, y me llevó a reflexionar sobre cómo entendemos el mundo a partir de nuestra realidad más inmediata. La pregunta es inocente e infantil pero refleja una lógica impecable. Desde que ella nació ha visto que todos los aparatos de la casa son enchufados al tomacorriente para funcionar. De ese modo los ha visto en funcionamiento y les ha visto hacer distinto tipo de cosas. Algunos de esos aparatos, al momento de enchufarlos, los puedes encender e iluminan toda la habitación, en otros aparecen unas imágenes en movimiento y entretienen con caricaturas, hay otro en que uno puede poner rebanadas de pan y ¡salen tostadas y calientes!, hay uno al que le pones ropa en su interior, y como está enchufado al encenderlo suena y vibra… después de harto rato sale la ropa limpia pero mojada, de otros sale música o se escucha gente hablar, también ve como hay otro en que uno mete un plato con comida y ¡sale caliente!… Entonces, un terremoto, un movimiento vibratorio, tendría que ser posible gracias a que está enchufado a algo… La asociación, a mi parecer, es impecable. En su mundo ve que hay cosas que funcionan, y dado que su pensamiento abstracto es limitado, se ve obligada a asumir cosas como dadas; de esta forma, la energía eléctrica es algo eterno e inmutable, a lo que puedes recurrir en todo momento (salvo cuando hay apagones) y por cuyo origen desconocido simplemente no se hacen preguntas.

Para los adultos – o no niños – la situación es similar. También están entre sus herramientas de construcción de conocimiento y de aprendizaje la observación y comparación. Por tener un pensamiento abstracto más desarrollado se hacen preguntas que cuestionan los aspectos más abstractos y difíciles – o quizás imposibles – de aprehender de la realidad. Y hay cosas que no se pueden alcanzar, pero no asumen que no es posible saberlo y que posiblemente no sea mucho más importante que lo que compone la propia vida y relaciones, por lo que se idean respuestas y recrean simbólicamente lo desconocido para que sea imaginable, aprehensible… menos abstracto de lo que realmente es. Entre aquellos cuerpos de creencias están las religiones. Esas creencias comunes son un espacio común para poder hablar de lo abstracto y desconocido (de aquello a lo que se “enchufa un terremoto”) que “sabemos que existe” y que se presume es el origen de todo y lo que mantiene andando el universo pero que no se tiene idea de qué es. Claro, las religiones son complejas, y junto con ofrecer un medio de comprensión de la realidad – de la relación del mundo cotidiano y no tan cotidiano con aquello abstracto al punto de ser tan inaprehensible que a los niños no les preocupa por no ser de vital importancia para su felicidad, pero que a los adultos a veces les complica tremendamente – ofrece una serie de reglas morales de comportamiento para que la sociedad se ordene. Pero bueno, siendo fruto de la necesidad de comprender el mundo, es claro que el niño o niña, como ser humano, llegará en algún momento – salvo que su camino sea truncado por la superficialidad de su entorno, por respuestas prefabricadas cuyo deber será aprenderse, u otra situación de las tantas que toda sociedad ofrece – a necesitar explicarse aquello que en la niñez es indiferente.

Así como hay cosas que para el niño o niña no es necesario preguntarse, pues simplemente están, respecto de aquellas que sí es necesario hacerlo, preguntan. Lo hacen porque aquello se hace parte de su mundo, de sus juegos, etc. Y aquello lo entienden desde su persona y vivencia. Por lo general no asumen la actitud de observador externo, como puede hacerlo quien no es ya niño/a: en la comparación el otro es distinto de mí, lo otro es distinto de lo mío. He visto a mi hermana comparar objetos por sus colores, pero en la comparación siempre está la apreciación por el color que a ella le gusta más (el que es “más bonito” en sus palabras).

Si uno se fija bien, ambas diferencias expuestas arriba – la necesidad de explicar lo abstracto contra la no necesidad de explicarlo, y la comparación como observador externo contra esa imposibilidad o desinterés – son pequeños detalles en comparación con la infinidad de cosas parecidas entre niños y no-niños. A fin de cuentas, el adulto tiende a hablar desde su realidad, sus apreciaciones suelen ser más correctas que las de otros semejantes (sino me creen, pregúntenles a esos que hablan de superioridad racial, cultural, de costumbres, de creencias ideológicas, posiciones políticas… uff.. ¡hay un montón de cosas como esas!) y muchas veces una explicación sobre las realidades más abstractas son asumidas irreflexivamente, sin hacer ejercicio de abstracción ni intento de comprensión alguna (lo malo es que esta deformación de la actitud infantil lleva a peleas y serios conflictos en ocasiones…). En lo que adultos y niños se diferencian, no se diferencian tanto, y en lo que se parecen, se parecen harto… Quizás los adultos somos niños deformados y enredados… pero en ese tema no me voy a meter ahora.


lunes, febrero 08, 2010

¿DÓNDE SE LLEVAN A LOS NIÑOS DE HAITÍ?

El 12 de Enero, un terremoto en Haití provocó desastres que aun se hacen sentir y cuyos efectos se prolongarán en el tiempo. Me dio gusto el hecho de que el Estado de Chile, país que habito, reaccionara rápidamente, al igual que otras naciones Latinoamericanas, y enviara ayuda dentro de sus posibilidades; reacción más rápida y espontánea que la de muchas potencias económicas de nuestro planeta. Finalmente, la mayor parte del planeta se ha hecho de algún modo presente enviando ayuda. Asimismo, mucho se ha dicho de la necesidad de reconstruir la nación afectada por este desastre natural, de la necesidad de elaborar planes para ayudar a levantar la nación afectada. Sin embargo, lo que más se ha visto es el arribo de militares y fuerzas de seguridad las cuales, si bien son necesarias para controlar el caos que sobreviene a todo desastre de grandes proporciones, no es suficiente para atender las necesidades de la población afectada. Así como las fuerzas de orden extranjeras – como las de USA – se asientan en el país; crece, a nivel internacional, una necesidad de rescatar a los pequeños y pequeñas individuos – posiblemente los más afectados – de esa nación de la catástrofe y sus nefastos efectos: me refiero a los niños y niñas, que en el afán de protegerlos, medio mundo trata de sacar a los que más puedan de ahí. Incluso redes de tráfico de menores se han detectado, así como instituciones y organizaciones que operan en ese territorio, quizás con buen propósito, pero sacando provecho del vacío legal y social que existe con respecto a los niños y niñas en Haití, producto del terremoto, como factor que facilita sus buenas intenciones. De este modo, los actos bienintencionados han conducido – a mi parecer – a acciones aberrantes. Contraviniendo a toda idea de reconstruir el país, se está pensando en adopción masiva de niños a quienes, tratados como individuos que no tienen nada que ver con los tejidos y tramas sociales, se les quiere situar en otras familias sin tener en cuenta sus intereses y sin siquiera hacer un esfuerzo real por reubicar a sus padres u otros familiares. Y, por supuesto, sin preguntarse qué efectos puede tener en ellos el trasladarlos, de un momento a otro, desde su país a otro completamente distinto donde estará rodeado de desconocidos.


Lo anterior no es tan extraño. Los niños suelen ser considerados como algo anexo a la sociedad, una responsabilidad casi exclusiva de las familias; y, aunque paulatinamente han adquirido más espacio en el ámbito público, se piensa en ellos como seres que, amparados en la estructura de la familia y la escuela, se preparan para ser parte de la sociedad en un futuro (suelen ser “el futuro de” en vez de parte del presente). Es el olvido de que son parte de una sociedad, de que forman parte de un entramado social – por desfavorable que éste pueda ser – de que crecen en determinada cultura que inspira determinadas concepciones del mundo; en fin, aquel olvido de que son como cualquier ser humano sólo que más vulnerables en unos aspectos y más flexibles en otros, lo que conduce a pensar que un éxodo infantil masivo es hacer bien las cosas, al punto de considerar legítimos procedimientos ilegales.


Además, la idea del éxodo infantil – para que los niños, pequeños individuos que están en un “limbo” donde no son parte del mundo ni de entramado social alguno – junto con ser estúpida, es contraria a la idea de la reconstrucción del país. Por mi parte, pienso que los niños y las niñas representan una oportunidad más que un obstáculo en ese cometido. Una oportunidad en el sentido de que su cuidado, como actividad de la sociedad haitiana, como algo compartido por los ciudadanos y en colaboración de la solidaridad internacional concretada en ese mismo territorio, puede ayudar a reconstruir y fortalecer los vínculos entre sujetos, recomponer el entramado social que pudo verse afectado con el terremoto. El generar canales para la participación de los niños y niñas en espacios compartidos que no sólo sea para su cuidado, sino para aprovechar sus potencialidades (en la medida de las posibilidades de cada uno) puede ser otro elemento que contribuya a la reconstrucción de aquel país.


Más que sacar niños y meter tropas y comida, lo que debiese buscarse es generar las condiciones que permitan aprovechar todo el potencial humano, toda aquella vitalidad que busca superar las adversidades que se presentan por duras que sean. La historia tiene varios ejemplos de aquello. Hay naciones que han vivido situaciones sumamente duras y ahora son potencia o están bastante bien y que desde su experiencia como Estados también podrían contribuir. Pues, a fin de cuentas, pese al tremendo desastre ocurrido a Haití, no me parece justo ni conveniente dar al país por muerto y sacar a los niños que quedan para repartirlos por cualquier parte, sin considerar que tienen familia – y el derecho a estar con ella – y son parte de una sociedad.



sábado, octubre 24, 2009

TIENEN HAMBRE

Leí en internet que hoy en día, un sexto de la población mundial está afectada por el hambre. A su vez, en el mundo se ha producido comida como nunca antes. El problema sería la falta de acceso al alimento, ya que en muchas de las regiones que este sobra hay hambrientos. ¿Qué es lo que no está funcionando? Sin pretender determinar nada, expongo algunas posibilidades:

Desigualdad de distribución de los recursos

No todos tienen el mismo acceso a bienes, tanto en cantidad como en calidad. Desde la revolución industrial, el acceso a bienes está, para la gran mayoría de la gente, dado por la posición que se ocupa en el mercado de trabajo. Pero en las sociedades de mercado, no todos los humanos participan del mercado, vale decir, no todos son parte de la sociedad. En sociedades con más recursos, algunos son destinados a aquellos que están al margen, en forma de bonos y similares, para poder acceder a un mínimo que sus ingresos por sí solos no permiten acceder. En el caso de naciones pobres, estar al margen es pasar – y morir de – hambre.

Prioridad política

La sana alimentación de la gente siempre ha sido considerada, en primer lugar, una responsabilidad individual. Esta creencia inhibe la voluntad política en los Estados, tanto para solucionar un problema interno como para prestar ayudas internacionales, convirtiéndose en este sentido la ayuda humanitaria en actos de caridad o de influencia internacional. La crisis económica evidenció un ágil despliegue de ayuda económica a bancos y grandes empresas que estaban por quebrar o que quebraron, sin escatimarse en gasto alguno. Por otro lado, disponer de armamento para cuidar las fronteras es otro ítem en el cual no se puede dejar de gastar. Así, el miedo del Estado (traspasable fácilmente a grandes masas a través de los medios de comunicación masiva) es más importante que el miedo individual de miles o millones a morir de hambre, temor inexistente políticamente, temor que no es traspasado al resto de la sociedad.

El mercado de los alimentos

El avance tecnológico ha permitido que se incremente la producción de alimentos. Pero dicho avance, lejos de estar orientado a la solución de un problema, parece enfocarse más bien en un potencial mercado donde “agentes filántropos” (Estados y otras organizaciones o poder económico privado bienintencionado) consumen por aquellos que no pueden en el mercado para hacer la transferencia a quienes se ubican al otro lado del borde del mismo. Un aumento de los precios de los alimentos (provocado por crisis, cuestiones climáticas o cambio de decisiones respecto al uso de la tierra cultivable, etc.) disminuye el poder económico para ayudar.

Sobras y desechos

¿Quién come todo lo que dispone para alimentarse? Posiblemente nadie. Siempre hay sobras. Y ese es un problema de “gestión” o utilización de los alimentos tanto en los hogares como a nivel social. No tengo idea de cuantos kilos de desechos alimenticios se generan por hogar al año, pero debe ser bastante, si consideramos que muchas veces van a parar a la basura: pan añejo, exceso de fruta y verdura que se pudre antes de ser comida, el resto de un plato de comida (un poco de arroz, fideos, salsas, etc.), alimentos mal cocinados (cosas que se queman o quedan crudas; situación tanto de hogar como de restaurantes, o fallas en el transporte de alimentos), los restos casi imposibles de rescatar que quedan en los envases, y un largo etc. Todo eso se va sumando, haciendo que, dado como están organizadas nuestras vidas, la alimentación de cada cual incluye un porcentaje de desecho de alimentos. Es decir, la eficiencia del ser humano moderno para alimentarse – o, siendo más precisos, consumir los alimentos – es, al menos, cuestionable. Si uno reflexiona sobre el tránsito y proceso que pasa cada cosa que consume para alimentarse, podría dimensionar cuanto se pierde en el camino al consumo, y en el consumir mismo de ese bien.

En este sentido, cada N cantidad de nutrientes consumidos, hay X desechados (alimentos que se convierten en basura). Si se aumenta los X desechados, se necesita incrementar los alimentos extraídos (de un mercado o de la naturaleza) para ingerir la N cantidad de nutrientes que el cuerpo necesita; si se disminuye los X nutrientes desechados, pues se necesita extraer menos cantidad de alimentos de la naturaleza, habiendo más de aquellos disponibles para los demás. Incrementando la eficiencia en los hábitos alimenticios, se dejan en el mercado – o en la naturaleza, si se prefiere – más recursos alimenticios para todos los demás, siendo aquello una parte de la solución al problema del hambre.

Concluyendo…

De este modo, el hambre es resultado no sólo de la decisión de los grandes poderes que “dominan al mundo”, no es sólo “cosa del mercado”; es también un asunto en que todos podríamos estar involucrados de alguna manera en nuestras costumbres, y en lo que hacemos por mantenerlas o cambiarlas.

viernes, septiembre 25, 2009

¿CUÁNTA ENERGÍA SE CONSUME….?

Me pregunto cuánta energía se gastará cuando usamos la TV en los momentos en que no obtenemos provecho alguno de ella, es decir, cuando se hace zapping, se exhiben comerciales, y todo aquello que no tiene que ver con lo que observamos o nos interesa. Ignoro si hay estudios (si alguien sabe, por favor, comparta la información).

Por ejemplo, puedo decir que un capítulo de dibujos animados ocupa media mas o menos media hora de tiempo para su exhibición en la TV, pero el capítulo dura, en verdad, unos 23 minutos, vale decir, hay 7 minutos perdidos (comerciales y otras cosas). Y el capítulo de una típica serie gringa, como “Los Expedientes Secretos X” o “Lost”, dura una hora de acuerdo a la programación televisiva, pero el contenido mismo no pasa los 45 minutos: 15 minutos perdidos en publicidad y estupideces. Y, por otro lado, quién sabe cuánto tiempo pierde cada sujeto cambiando de canal mientras busca y decide qué es lo que finalmente va a ver… Sospecho que eso se traduce en mucha pérdida de energía.

Y la desventaja no sólo está en el derroche de energía, ocupada en “hacer nada” (pues en esos momentos, uno no ocupa la TV). También implica perder tiempo. Al ojo, se podría pensar que alguien que ve TV dos horas al día pierde al menos media hora (suponiendo que ve cosas determinadas y no anda cambiando de canal). Y uno no elige cuando ver los programas, salvo que los dejen grabando para ver en otro momento.

Sin duda, si bien mirar TV es uno de los pasatiempos más fáciles en cuanto al esfuerzo personal requerido para llevarlo a cabo, es, al mismo tiempo, sumamente ineficiente en cuanto al aprovechamiento de la energía y el tiempo, y por ende, del poco esfuerzo personal que a ello se destina.

Lo anterior se hace más patente si se compara el ver TV con leer o hacer deporte (por ejemplo, jugar futbol). Estas dos ultimas actividades, junto con dar mucho más posibilidades de elegir cuándo se hace, permite el aprovechamiento de la totalidad del tiempo y energía invertido. Cuando uno lee, todo el tiempo se está aprovechando el libro (o lo que se lea) y se ocupa la vista, mente, y la luz del entorno, etc. para dicha finalidad y aprovechamiento personal; además, el uso de energía es reducido. Haciendo deporte, todo el tiempo se utiliza provechosamente la energía puesta en aquello, en cada segundo obtengo beneficios de la inversión de energía y tiempo, traducidos en las diferentes ventajas de la práctica de un deporte. En fin, si dedico dos horas a leer, estaré dos horas inserto en el contenido del libro; si hago deporte por dos horas, todo ese tiempo me estaré ejercitando. En ningún caso pierdo media hora.

Aunque ver TV puede ser más fácil y requerir menos esfuerzo personal, en términos de uso de energía y tiempo, es ineficiente para un sujeto. Y en el despilfarro entra en juego el emisor de los programas televisivos y el mercado en el cual está inserto; pues, para transmitir un programa de TV se debe estar dispuesto a destinar energía y tiempo en la transmisión de publicidad y otras cosas ajenas al contenido mismo del producto que se transmite. Sin la publicidad y otras basuras visuales que interrumpen lo que uno está viendo, los canales de TV no son viables económicamente.

Por otra parte, la falta de control personal en lo transmitido en la TV produce pérdida de tiempo personal – y energía para mantener el televisor en funcionamiento – en el llamado zapping. De este modo, no cabe duda que se aprovecha mejor el tiempo haciendo otra cosa, por ejemplo, leer o hacer deporte, donde el uso de la energía y tiempo invertido es mucho más eficaz y provechoso; y donde no hay que destinar parte del propio tiempo en transmisiones de publicidad y cosas por el estilo, negocio en el cual el televidente no gana nada.



lunes, septiembre 21, 2009

DÍA DE LLUVIA

Hoy llueve. Y no es que sean mis favoritos los días de lluvia, pero me agradan bastante. Me gusta ver llover. La lluvia, por alguna misteriosa razón que desconozco, estimula mi imaginación, y rememora en mí el gusto de soñar despierto. El ritmo del sonido de la lluvia, así como su melancólico rostro gris y apagado me recuerdan los sueños olvidados. Ignoro por qué estimula así mi mente. Quizás es porque descubre la niebla que oculta, en forma de rutina inexorable, el vacío de un mundo interno que insiste, sin poder realmente imaginar por qué, cerrarse a los sueños y la proposición del presente.

No lo sé. Desconozco el motivo por el cual ocurre de esa manera. Pero es la lluvia, sobre todo en momentos de soledad – aunque debo decir que generalmente gozo de una agradable, silenciosa y solitaria intimidad cuando llueve –, la que usualmente lleva mi mente a los mundos más extraños y maravillosos, a fantasías de toda clase, con seres reales o imaginarios, de aquellos que podrían o no existir en nuestro mundo. La lluvia me invita así a lo desconocido, al mismo tiempo que me lleva al interior de mi espíritu. Abre la puerta a un mundo interior recordando lo grande e interesante que éste puede ser para explorar.

Mustio es el reflejo que se vislumbra en la oscura mirada gris de la lluvia, que, no obstante, no es ajena a la esperanza ni enemiga de la promesa de la dicha. Porque no es tristeza de rendición, sino que es aquel pesar que el olvido provoca en el tiempo. La caída de la lluvia limpia la mente para recordar los sueños olvidados, para hacer ver que están al alcance de un brazo, como lo está el frescor de la lluvia para quien, dispuesto a olvidar el frío, abre la ventana y se permite a sí mismo sentirla, así como la caricia de la suave caída en el rostro, reemplazando las lágrimas de la tristeza albergada en la memoria, por la refrescante limpieza de la esperanza.



domingo, septiembre 13, 2009

REFLEXIÓN EN FIESTAS PATRIAS

Llama la atención como en Chile se conmemoran algunas fechas que están asociadas a gestos, a expresión de valores más que a hechos y resultados. Y la festividad más importante de nuestra patria es justamente una de esas. Se celebra no la independencia de Chile (oficialmente conseguida el 12 de Febrero de 1818) sino que los asados se dedican a la Primera Junta Nacional de Gobierno, que es un gesto que apunta en aquella dirección. Así también es el caso del 21 de Mayo, donde lo que se destaca no es el triunfo en una guerra sino el valor demostrado por unos marinos en una batalla perdida.

¿Qué hace que se celebren los gestos y valores, en vez de los resultados conseguidos? Lo ignoro. Sólo podría especular. Se me ocurre que un valor es mucho más vinculante que un resultado u objetivo. Estos últimos pueden ser cuestionados y expuestos a rigurosos análisis críticos, los cuales derivan en disenso, división de opiniones y carencia de unidad, en cambio aquello que apela al sentimiento, al deseo de ser o el deber ser mismo sin duda tiene un mayor poder convocador y unificador. Un valor es, en algunas ocasiones, una aspiración.

Evitar hacer referencia a resultados es evadir la discusión sobre los intereses, de lo que quiere la sociedad y sobre quién toma realmente las decisiones. Si convertimos el hecho concreto en un valor (en este caso, la transmutación de la independencia política de toma de decisiones del territorio nacional, ahora Estado, en “libertad de los sujetos que habitan el territorio nacional”, es decir, los chilenos, sea lo que sea que la palabra “chileno” signifique) permite cambiar la discusión compleja sobre lo que queremos como sociedad por aquella de – quizás – más fácil consenso: el imaginario de lo que somos; si somos valerosos, libres, nobles, etc. sin que importe mucho reflexionar si aquello es cierto o no, pues la cosa está en sentirse bien llevando la estampa de una imagen positiva.

domingo, junio 28, 2009

VER

No me interesa
como me veo
solo quiero
verme



martes, mayo 05, 2009

EL PODER DE UNA PELOTA


Este verano que recién pasó felizmente pude hacer un buen viaje. El itinerario incluyó nuevamente un paso por Bolivia, esta vez, con destino al amazonas boliviano como un primer paso. Aquel lugar fue escenario de una importante experiencia, que es la que a continuación voy a relatar.

Me encontraba con Felipe y Javier, amigos y compañeros de viaje, en un hospedaje en la Paz, cuando noto que hay algo bajo mi cama, que parecía asomarse muy tímidamente. Se trataba de una pelota. Javier, más futbolero – yo no soy muy apegado a ese deporte – me dijo que era bastante buena. Contento, decidí conservarla.

Un par de días más tarde tomamos un tour que partió de La Paz y cuyo destino final era el turístico y tropical Rurrenabaque. Por un accidentado camino de tierra nos desplazamos hasta Teoponte, donde tomamos un bote en el cual nos trasladamos por el río Kaka hasta el final del recorrido. El intenso recorrido por el río contaba con tres paradas, una de ellas para pasar la tarde y dormir, en un terreno ocupado por una comunidad compuesta por – estimo – 6 o 7 familias. Aquí tiene lugar el extraño suceso.

Llegamos el grupo de turistas, y las carpas fueron instaladas en un sector entre el grupo de modestas construcciones que habitaban los integrantes de dicha comunidad, por un lado, y la selva, por el otro. Inevitablemente los tres nos sentimos invadidos por el extraño sentimiento que implica la irrupción casi forzada a un lugar. Y es que los tour suelen estar organizados de manera tal que predomina un criterio en el cual pareciese que el pagar hace al cliente automáticamente merecedor del derecho de invadir un lugar del cual no se es parte, del cual ni siquiera se es un invitado; se asume, desde la lógica de tour, una mirada vertical, donde el turista mira de arriba hacia abajo a sujetos con extrañas y “primitivas” costumbres objeto de una curiosidad que muchas veces se torna desdeñosa. El lugar y sus moradores se convierten en objetos de entretenimiento.

Así, como turistas, como gente que pagó por visitar un lugar, sea o no la intención que uno tenga, inevitablemente adopta los actos de un pedante y prepotente (que se pueden mitigar con un poco de criterio) que siente derecho de observarlo todo cuanto sea posible: las casas, las ropas, los espacios abiertos, la intimidad de los habitantes, de manera casi obscena. Por respeto y pudor no puse mis narices en todas partes. Y es que si se metiera un extranjero que no conozco a sacar fotos hasta al baño de mi casa, seguro que no me aguanto las ganas de correrlo a patadas. Así transcurrió la tarde, interrumpida por un paseo por la selva para pescar pirañas inexistentes.

Mas o menos una hora antes de ponerse el sol, Javier me sugiere que juguemos con la pelota. La saqué de la carpa que me habían destinado y segundos después de ponernos a jugar, comienzan a aparecer niños curiosos, unos más tímidos que otros, algunos de los cuales no habíamos visto hasta entonces. Les invitamos a jugar a medida que iban apareciendo. Formamos equipos. Comenzó el juego. Correr, caerse en la resbalosa superficie lodosa que formaba parte del terreno de la improvisada cancha, reírse y hacer tonteras fue lo que hicimos todos hasta poco antes de comer. Y todo cambió…

De pasar a ser una presencia ajena, turistas indiferentes invadiendo el lugar y la intimidad de las costumbres de quienes lo habitan; de ser parte de un grupo de sujetos molestos que están ahí porque han pagado con dólares o moneda local un tour que les ofrecía alojarse junto a una comunidad; en fin, de ser invasores, pasamos a ser amigos de la gente, de los niños principalmente, quienes después no se despegaban de nosotros dos y se mostraban, tras el partido, mucho más comunicativos. Nos convertimos, como si hubiésemos sido partícipes y/u objetos de un mágico y misterioso proceso alquímico, de invasores a invitados, de individuos a quienes se les miraron recelo a sujetos dignos de confianza. De gente extraña de la que se espera se larguen luego a amigos cuya partida se ve con un dejo de tristeza. Una pelota fue lo que hizo posible un vínculo entre seres humanos. Y claro, los niños, quienes cuentan con una increíble capacidad de entregar mucho afecto y cariño a la menor consideración y estimulación que sintonice con aquellos nobles sentimientos positivos, y que por diversas razones van perdiendo en el camino a la adultez.

A la mañana siguiente, antes de subirnos al bote para continuar nuestro camino, jugamos nuevamente. Esta vez Felipe se sumó, al igual que otros dos turistas estadounidenses, de quienes nos hicimos bien amigos. El alcance que tuvo el ponerse a patear una pelota con mayor o menor estilo (pido disculpas a los futboleros por este reduccionismo) se extendió un poco. Y quien sabe cuanto más si hubiese habido más tiempo disponible para observar el extraño suceso y conocer más a los niños, y a sus padres posteriormente.

La pelota se quedó allá, como era de esperar, pues allá sólo tenían una de basketball algo desinflada con la que jugaban los adultos, y a pie descalzo. Nosotros también descalzos pero no hay comparación. En fin, la cosa es que ese balón se quedó allá. Es obvio que lo iban a aprovechar más que cualquiera. Y bueno, supongo que aún existe esa pelota.

martes, agosto 19, 2008

¿¿POR QUÉ FESTEJAR A OTROS?? REFLEXIONES EN TIEMPOS DE JUEGOS OLÍMPICOS

versión en inglés/english version


En estos días, mientras trabajaba avanzando en mi tesis a altas horas de la noche o en las primeras horas de la mañana, a veces paraba un rato para descansar, y veía los juegos olímpicos en televisión, pues me entretiene ver algunas de las competencias.

Al ver los juegos, me ha llamado poderosamente la atención la alegría y entusiasmo que se muestra en la televisión chilena (y la importancia que la prensa da en general), por el desempeño de un nadador estadounidense que ha ganado 8 medallas de oro por nadar rápido, o por una rusa que superó su record en salto con garrocha. Tanto entusiasmo como el mostrado con Fernando González, tenista nacional.

¿Por qué festejar tanto a personas que ni siquiera saben de nuestro país?

Aunque podría acusarse de falta de identidad nacional o de “orgullo de lo nuestro” en esas manifestaciones, me da la sensación de que aquello es expresión justamente de lo contrario. El deseo del éxito, de autodefinirse en torno y conforme al término éxito parece ser un rasgo casi obsesivo de la identidad nacional del último tiempo. Por ejemplo: a nivel social enorgullece el crecimiento macroeconómico, aunque se base principalmente en exportación de materias primas y la mayoría no vea ni un peso; y en términos individuales, hay un permanente intento de relatar la propia vida en función de la palabra éxito. El deporte no escapa de esta búsqueda ansiosa de empaparse de alegrías exitistas.

Frente al hecho de carecer de deportistas exitosos (en un país donde muy pocos dan importancia real al deporte), la necesidad de sumarse al placer de la sensación de triunfo lleva a “soñar” con ser parte e identificarse con la alegría de logros ajenos. Y expresión de aquello es nuestra prensa, en particular los periodistas de TV que transmiten desde China, en un intento de hacer sentir cada medalla estadounidense, rusa, china o de cualquier origen admirado como algo propio; como equivalente a la dicha del logro que esperaban para cada deportista nacional que no logró responder a las expectativas de éxito de un país donde casi nadie hace deporte…

Por mi parte, contento por el oro obtenido por el panameño Irving Saladino, y la plata obtenida por el chileno Fernando González.


lunes, junio 09, 2008

LA VIOLENCIA DEL MERCDO DE TRABAJO

Hace algunas semanas se vio en las noticias los ataques xenófobos en Sudáfrica, cuyas víctimas, inmigrantes pobres de países vecinos, fueron presa de crudas manifestaciones de violencia. A este grupo de inmigrante se le culpa de los problemas sociales que enfrenta dicha nación, principalmente, el desempleo. Y esto ya es cuento viejo, pues vemos, aunque tal vez con manifestaciones diferentes pero no necesariamente menos despreciables ni violentas, lo mismo en Chile con la inmigración peruana, en EEUU con la inmigración latina, en Europa, con latinos y africanos, etc. Y es una constante que el tema eje de todo ello es la ocupación de puestos de trabajo, situación que al ser combinada con nacionalismo y elementos culturales e identitarios genera hechos de violencia en los que se olvida algo fundamental: independiente de la clasificación que se use, estamos hablando siempre de seres humanos.

¿Por qué se genera esto?

El inmigrante pobre, de baja calificación, suele ofrecer su trabajo por menos dinero que el trabajador nativo del lugar. También abarata su costo el hecho de que su venta de fuerza de trabajo se realiza en mercados laborales informales, donde los derechos y legislación laborales no se hacen presentes, o bien, en mercados formales con formas de contratación que le dejan al margen de beneficios sociales. Es por eso que los hechos de violencia se desatan en sectores más populares y no en otros.

Otro factor a considerar es que el trabajo es el mecanismo por el cual el sujeto se conecta a la sociedad. Ello se expresa, hoy en día en que el trabajo está organizado en torno a un mercado – en cada nación con alguna regulación particular, o sin ninguna – laboral. Sea formal o informal, es por medio de la venta de fuerza de trabajo en el mercado de trabajo donde cada sujeto accede a los bienes que le permiten vivir. De lo contrario, el sujeto queda condenado a la exclusión social, lo que hoy significaría quedar fuera del mundo del consumo.

Entonces – frente a un mundo cambiante que exige una nueva organización del trabajo, cambios en el mercado que suponen flexibilidad y adaptabilidad y un nuevo acuerdo social que regule al trabajo y su mercado – quedar fuera y vivir las penurias de estar sin una fuente de ingresos ha de requerir un culpable: otro que ocupa el propio lugar otrora protegido de cualquier amenaza. Este otro es el inmigrante pobre, competidor del trabajador nativo de escasa calificación, fácilmente reemplazable por estar más dispuesto a trabajar por poco dinero y renuncia a los derechos laborales, y adaptarse, ahí donde la empresa lo requiere, a añejas lógicas de producción taylorista-fordista que aun subsisten en, al menos, muchas partes del llamado tercer mundo.

Otro detalle a considerar es que el nacionalismo, y las fronteras entre países favorecen el actual desarrollo del capital a costa de las oportunidades de los asalariados, puesto que reduce su movilidad geográfica. La necesidad de disminuir la movilidad geográfica para reducir el costo de la fuerza de trabajo es una constante histórica. Antes más brutal que ahora, sigue cumpliendo igual que siempre su función. Si cada sujeto pudiera trasladarse de un país o región a otro, y estar en los mercados formales como cualquier nativo del lugar, sería más factible que subieran los precios de la mano de obra en países pobres y/o daría más solidez a los derechos del asalariado como ciudadano. El mercado informal, posiblemente perdería su razón de ser (como alternativa de adaptación y medio del sujeto de conseguir un puesto de trabajo para proveerse de ingresos cuando la institucionalidad formal no es capaz de absorberlo e integrarlo) si el sujeto asalariado pudiese, sin ser obstaculizado por fronteras entre Estados, acceder al mercado laboral que se le diese la gana. Pero, hoy en día es más fácil que entre a EEUU o a la UE un cajón de manzanas que un sujeto cualquiera del mismo país de origen.

Y mientras los sujetos se vean entrampados en esa dinámica, seguirán defendiendo el precio de su fuerza de trabajo con hechos brutales como los que hoy vemos en Sudáfrica y otros tantos que deben estar ocurriendo en muchos rincones del planeta sin que nos enteremos, situaciones en las que cada individuo, lejos de conseguir el bienestar particular, o colectivo, acaban defendiendo el interés de todo capital que basa su ganancia en mantener un determinado precio para cada tipo de fuerza de trabajo según la localización geográfica.

_______________

Tema aparte: comento que me tomaré un pequeño receso de como dos meses, ya que mis obligaciones laborales y académicas me están superando. En Agosto volveré a escribir. Muchas gracias por las visitas y comentarios. Un gran saludo para todos.
Marcos.

sábado, abril 05, 2008

PILDORA DEL DÍA DESPUÉS. BATTALA SIMBÓLICA DE NUNCA ACABAR

Es lamentable. Se ha prohibido nuevamente, por parte del Tribunal Constitucional, la entrega de la pastilla del día después (Postinor 2). La pastilla del día después es un método de anticoncepción, pensada para las parejas que se dejaron llevar por la calentura, para las mujeres que han sufrido la desgracia de la violación en su periodo fértil, etc.

Desde un tiempo hasta ahora, se ha debatido mucho e investigado poco al respecto, cosa de la cual ha resultado una suerte de forcejeo entre dos posturas: estar a favor de repartirla en el sistema público de salud o estar en contra de su distribución en el sistema público de salud (curiosamente, no así en el comercio, pues a precios algo elevados se consigue igual, y nadie cuestiona a las farmacias por venderla).

El tema que provoca la definición es un asunto de valores. La discusión es si la pastillita es abortiva o no lo es. Algunas investigaciones afirman que sí, otras que no, pero dichos estudios no son más que un respaldo a posturas valóricas que se enfrentan constantemente en los pocos campos de batalla donde se discute algo abstracto hoy en día en nuestra sociedad.

¿Qué se puede decir de ambas posiciones? Sin pretender ser muy completo, expondré mi visión del asunto.

Tenemos aquí dos posturas que discuten en torno al tema de si la pastilla es abortiva o no, lo cual hace ver que existe cierto consenso acerca de qué es la vida. Ya tenemos ahí un punto que no se discute, parte del marco normativo que guía la discusión. A raíz de esto, se abre la discusión sobre cuando empieza la vida, qué es la vida y otra serie de preguntas asociadas que tienen que ver exclusivamente con la norma del respeto a la vida y la exigencia clara de una definición. Sin embargo, el asunto de qué es la vida, el derecho a la vida, el cuando comienza, etc. no son el único eje que explica esta dinámica. Está también, y es muy importante, la concepción del individuo. Me atrevería a decir que pese a su falta de protagonismo mediático, el asunto de la individualidad como valor tiene mucho más peso que la vida misma en este tira y afloja.

Tenemos así, dos posturas, que más que preocuparse de la vida, se preocupan de la presencia de la comunidad en la vida individual.

Por un lado, están los grupos autodenominados “pro-vida” (yo me niego rotundamente a llamarles así), muchas veces ligados al catolicismo, sostienen que Dios da y quita la vida, etc. y que cualquier intervención humana no es moralmente correcta en lo que a decidir sobre la vida de un ser humano se refiere. Hay una idea del alma, y de que esta se adquiere en plena concepción, etc. También los hay más moderados. Esta postura, desde fanáticos hasta moderados, tienen una inclinación hacia una visión comunitaria de la vida y de lo que el sujeto hace con la propia vida, y para ellos es la comunidad la que debe regular, explícitamente, las responsabilidades del sujeto a nivel de la propia conciencia, y que ojalá cada conciencia sintonice y actúe conforme a una moral que está amparada en la existencia de Dios. De ese modo, la conciencia debiese estar guiada por el grupo. Es así como encontramos tendencias a querer regular esta clase de cosas. Y una norma para esta tendencia es el garantizar la existencia de una vida que puede gestarse naturalmente; la falta a la norma del grupo por parte de un individuo es interrumpir, por medios a su alcance, lo que el grupo reconoce como la labor de Dios o de la naturaleza. De este lado siempre se teme que la gente actúe por capricho, o por cualquier desviación que un impulso puramente individual pueda provocar respecto al grupo del que forma parte y que claro, regula, con su moral, su comportamiento

Por otro lado tenemos el grupo que está a favor de la distribución de este método de anticoncepción; aquí se tiene una tendencia más individualista, en el sentido que apoya una mayor autonomía de la conciencia del individuo, y aboga por un mayor respeto de la propia individualidad, al comportamiento que se tiene para con uno mismo. Esto no quiere decir que acá no exista noción de grupo, o que en este caso no hay sociedad que regule el comportamiento individual (de eso no escapa nadie); es solo que la lógica comunitaria de control del primer grupo no está presente, o no es significativa. Se fomenta la libertad del individuo (la mujer) de poder hacer con su cuerpo lo que quiera y sea mejor para la planificación de su propia vida, el actuar es algo personal, no grupal, la igualdad no es aquí el estar sometidos a una norma común respaldada por la existencia de un ser superior – Dios – que es expresión de lo justo y lo correcto, sino que el valor que regula, en este grupo, el comportamiento social es el respeto a la propia individualidad y el reconocimiento de la conciencia de cada sujeto.

Es así como estas dos posturas chocan irreconciliablemente. Individualidad y vida son los valores que aquí, combinados se disputan. Hay semejanza en que la vida es importante, pero no en la definición de vida y sus límites. Pero un quiebre mayor lo encontramos en la noción de individuo en relación a un grupo o comunidad (real o supuesta) en lo referente a la responsabilidad del sujeto con la vida

Lo de la pastilla del día después no es otra cosa que demostraciones de fuerza, y el deseo de imponer una visión determinada… a parte de la sociedad, ya que como se puede ver, al mercado no llega el asunto valórico. Nadie ha intentado impedir su comercialización en las farmacias, donde al parecer es la estructura de precios la que determina la posibilidad del sujeto de poder elegir sus valores orientadores, y donde ni una discusión tan trascendente como la asociada a la vida es razón suficiente para arriesgar la credibilidad del país como economía de mercado. ¿En qué terminará todo esto? No tengo idea. Posiblemente podemos esperar nuevas resoluciones a favor de la pildorita. Quien sabe

Si de tomar posición se trata, creo que en este caso adscribiría a una postura como la del grupo dos. En todo caso, para mí el hecho de que el uso de la pastilla no tenga riesgos médicos considerables es razón suficiente para que se distribuya en todas partes para que todos tengan acceso a la posibilidad de planificación familiar. Pienso que debiera hacerse más visible su existencia. Dejar que el mercado decida, a través de la estructura de precios, quién puede o no acceder a la oportunidad de planificar no me parece justo ni conveniente.


jueves, enero 17, 2008

PROBLEMAS LIMÍTROFES E INTEGRACIÓN LATINOAMERICANA

El Estado de Perú demandó al Estado Chileno ante la corte internacional de la Haya por supuestos asuntos pendientes respecto de los límites marítimos. La postura chilena: no hay temas pendientes pues los tratados firmados en su momento son bastante claros. Mis sospechas respecto a las motivaciones del gobierno o Estado peruano las expuse anteriormente.

En concreto, solo espero que al gobierno de Perú le vaya mal. No por chovinismo ni nada parecido, pues esos no son sentimientos que tenga muy arraigados, sino porque sería luego inviable una negociación con Bolivia respecto al mar, se perdería la oportunidad de negociar de gas por mar, una alternativa que impediría un innecesario impacto ambiental en Chile para solucionar el tema energético (la falta de gas). Por otro lado, la inviabilidad de una cesión futura de salida al mar en cualquier forma imaginable para Bolivia provocaría roces que desfavorecen la pretensión de integración latinoamericana…

Situaciones como ésta muestran que eso del asunto de la integración latinoamericana es una mentira cantada al ritmo de quenas y charangos. Sí, así mismo. Y lo triste es que demandas limítrofes como ésta, que en el fondo favorecen a un grupo reducido de personas que controlan el poder político y que tienen intereses asociados al comercio marítimo, son apoyadas en pro de la integración de la región. Más triste aun es que la izquierda folclórica apoya estas “iniciativas de integración” como si los límites políticos de las naciones en verdad solucionaran esta clase de problemas, con un peligroso romanticismo irreflexivo cuya idea tiene origen en las cunas del poder mientras que ellos sólo ponen la musiquita y los lindos versos que emocionan a uno que otro hippie andino por ahí.

La pregunta por la integración latinoamericana se debe abordar por otro lado. Creo yo que para comenzar, sería mucho más sensato mirar los mercados laborales. Más integrador que jugar con los mapas políticos es abrir las fronteras para la libre circulación de los latinos en la región para que cada quien pudiese ir a vender su fuerza de trabajo donde más considere que le convenga. Vale decir, que pueda instalarse en cualquier país sin necesidad de visas o permisos especiales. El aceptar a quien venga de otro país en el propio territorio nacional y el que sea igual ante la ley y la ayuda social no implica necesariamente cesión de soberanía, renuncia a la propia identidad cultural o agotamiento de los recursos de un país, sino que plantea otra exigencia para la integración: mejorar las propias condiciones de los ciudadanos en sus respectivas naciones…

En fin, muchas cosas a las que no me referiré acá. Pero a lo que apunto es que la integración latinoamericana, tema con el que tantos se llenan la boca, supone un compromiso político y social real con los ciudadanos, con cada individuo, y no cuestiones cosméticas como los asuntos limítrofes. Por eso pienso que cuando se habla normalmente de integración, en verdad se trata de una gran mentira de belleza estética y vacía de contenido, en la cual creen sólo unos pocos bienintencionados.



Nota: la fotografía es mía. Se trata de Arica vista desde el Morro, al fondo se alcanza a ver parte del territorio peruano. Frente a tierras de esta región se encuentra el mar en disputa.

lunes, diciembre 31, 2007

DESPUÉS DE UN TIEMPO EN EL BLOG... SE DIO MÁS DE LO ESPERADO

Se me ocurrió escribir la siguiente reflexión, quizás por quedar poco para fin de año, una fecha fijada arbitrariamente no tengo idea cuando (si alguien me lo cuenta, yo feliz) y que nos lleva a muchos a pensar en diversas cosas, como si los calendarios fijaran realmente los ciclos de nuestras vivencias particulares, comunitarias o sociales... Como sea, me vino a la cabeza hablar de este blog.

Yo me enteré de la existencia de los blog por la televisión. Me pareció muy interesante eso de poder aspirar intercambiar apreciaciones e ideas propias que por lo geenral en mis entornos la gente no se muestra muy interesada por hablar. Y para aprender de otras personas, de otras miradas que podían venir de cualquier parte del planeta... de habla hispana, claro, porque pensar que de todo el mundo iban a acudir a un medio escrito en español es un poco iluso.


Al principio nadie comentaba ninguna cosa y me vi tentado a dejar este cuento, no obstante pensé que ya vendría alguien y dejaría su opinión "y si no ellos se lo pierden" me decía a mi mismo de puro picota. Sin embargo, luego la cosa cambió, de a poquito los comentarios comenzaron a llegar recibiendo tipo de comentarios esperados, aludiendo a lo que escribía, y comentarios que me sorprendían.


Entre las sorpresas que me llevé, están las siguientes:


1. Tener comentarios, jajajajaja, porque al principio no querían llegar. Comenzaba a temer que solo poniendo chicas desnudas tendría visitas. Felizmente no fue así

2. Hartos (dentro de las proporciones para este blog, claro está) comentarios aprobatorios, en particular de la poesía (en lo que últimamente he andado seco de ideas), cosa que recién entonce comenzaba a hacer sin haber tenido nunca una afición de ese tipo, pero también de las reflexiones. En verdad me sorprendió ver que se leía lo que escribía, y por cierto, muy gratificante también.


3. Personas que pensaban distinto de mí hicieron críticas de lo que exponía, o manifestaron su desacuerdo, y aun así seguían mirando el blog. Eso fue realmente satisfactorio. Han habido criticones fanáticos a los que mis palabras no les resultaron muy simpáticas, lo cual también es grato.


4. Llegó el esperado aprendizaje y visión de las perspectivas diferentes que se me brindaban al hacerme los comentarios


5. ¡¡Al ir a ver los blog de quienes me visitaban me sorprendí más aún!! Vi que se trataba de personas de distintas edades, inteligentes y/o de rica sensibilidad. Me pareció sorprendente y espectacular. Y al ver que algunos seguían visitando el blog.. bueno, ya me estaba creyendo la... jajajja


Y como si eso, y otras cosas, fueran poco, lo mejor es que aun siguen pasando por acá en este espacio parte de esas personas, y con algunas tengo un contacto más allá del blog - y con otras me gustaría harto tenerlo - pero lamentablemente no en persona, por cuestión de distancias. Las personas interesantes que me refiero son (no se trata esto de un ranking de blogs ni nada parecido):


Alberto, un colega de España que lleva más camino recorrido que yo, y que me ha ofrecido ayuda y apoyo. Ya llegará el momento de cobrarte la palabra, jejeje. Tengo el gusto de poder conversar con él por MSN, y en verdad ha sido realmente grato. Es de las personas con las que uno puede discrepar y conversar respetuosamente, algo escaso en este mundo.


Aristóteles, persona muy inteligente, de reflexiones realmente valiosas. Además se ve que es un sujeto muy amistoso, y con una palabra alentadora siempre bajo la manga para decirla en el momento preciso.


Clo, la única chilena de esta listita, se trata de una persona inteligente y sensible, amante de la musica y con cuyos blogs ha sido un grato placer encontrarse. A todo esto, aprovecho de preguntarte, ¿Cuando continúa el demonio de Dandara? aún estoy con la curiosidad viva.


Cristy, una persona realmente simpática y de una sensibilidad envidiable, al menos es lo que reflejan sus escritos; y forma parte también del mundo de las ciencias sociales. También tengo el gusto de poder contactarle por MSN.


Yayo salva, a diferencia de los y las ya mencionados, él no está en mi rango etáreo sino que es mayor. Una persona muy inteligente, que escribe sobre historia y es profesor universitario en España. También es el único a quién podría haber conocido personalmente, puesto que vino a Chile, pero las circunstancias no me favorecieron, por lo que no pude contar con ese grato placer.


En fin, ellos son quienes se pasean aun con mayor regularidad por estos lados, dejándome enriquecedores comentarios. Pues sí, aunque no lo crean, he aprendido mucho con ustedes. Espero que en el 2008 pueda conocerles un poco más allá del blog, y a quienes ya tengo la oportunidad de hacerlo, seguirles conociendo más y más.


No es este un blog que cuente con una graaaaan cantidad de visitantes; pero puedo decir con mucha satisfacción, y por qué no decir orgullo, que me visita gente muy valiosa e interesante.


Feliz año nuevo para todos.

viernes, diciembre 21, 2007

FELICES FIESTAS A TODOS/AS

Hace tiempo que no escribía... primero me disculpo por no visitar sus blog, pero la verdad es que este mes ha sido caótico...

Diciembre es un mes peculiar en Chile, en el sentido que la gente está sometida al efecto de dos fuerzas que acaban por generarle un gran estrés: Un enorme concentración de trabajo, debido a que el mes se acorta por los feriados y por el hecho que, producto de la idiosibcracia nacional, se concentra una cantidad de labores y una enorme necesidad de cumplir con las metas de fin de año. Y por otra parte, un impulso por el consumo casi compulsivo que caracteriza a una sociedad de consumidores que simplemente acarrea a la gente, cuan si fuera una corriente de efecto ineludible, puesto que el placer está en comprar má que en regalar. Sí se presta un poco de atención, el acto de comprar un objeto en estas fechas está completamente disociado del sentido que supuestamente se le pretende asignar, predominando el acto de adquisición del producto por sobre el acto de desprendimiento, a pesar de que aquello fue comprado para ser regalado.

Pese a que, por salud mental principalmente, he evitado la segunda fuerza de tensión de este periodo, el simple hecho de estar trabajando me impide escapar de la primera. Por eso no he escrito hace mucho tiempo ni he pasado a visitarles. Prometo hacerlo dentro de no mucho, cuando esté más tranquilo todo.

Pero pasemos a lo importante. Junto con reiterar mis saludos y mejores deseos para esta navidad y año nuevo quería hacerles este modesto regalo, que les vendrá bastante bien si se ven afectados por al menos una de las dos tendencias que describí en un comienzo.

Pues como nada mejor que reir un rato, les dejo este capítulo de la Pantera Rosa, que es muy chistoso, y describe muy bien aspectos interesantes del ser humano.

Feliz navidad y próspero año nuevo




miércoles, septiembre 19, 2007

POEMA Nº 35: Corazón de acero




Alguna vez un hombre decidió no sentir
El costo de la empresa: su sonrisa
En algún momento
El sentir la necesidad de ser inquebrantable
Llevó al endurecimiento del alma
Estructura inmutable,
Inoxidable,
Inalterable,
Imposible de derrumbar
Conformación de corazón de acero

Sin embargo, la estructura que consiguió la fortaleza
Para ser inmutable
Se despedazó ante la más sencilla pregunta
¿Puede latir un corazón de acero?

De lo simple a lo complejo
Decisión
¿Qué significa ser fuerte?
Y la respuesta no se hizo esperar
Quien siempre tarda
Es uno en escuchar
Es uno en la comprensión
Mientras que la respuestas
Junto a los hechos que las contienen
Nunca dejan de dar vueltas y más vueltas

Latir es sentir
Sentir es vivir
¿y vivir…?
Sentir cada uno de los latidos del espíritu
No es algo circular
Ni se trata de redundancia
Sólo es conciencia en movimiento
Ser fuerte no es ser inmutable al sentir
La fortaleza es la capacidad de sobreponerse
A la adversidad de la caída
Al mismo tiempo que aceptar
Que se puede recibir ayuda
Que se puede ser verdaderamente querido
Sentido



Nota: La imagen es de acá. La música corresponde a Yoko Kanno.

sábado, septiembre 08, 2007

MEDIO AMBIENTE HOY, UNA MIRADA BREVE A LA DISCUSIÓN

Motivado al leer ésta y esta reflexión de Yayo Salva, me he dispuesto a escribir la siguiente reflexión. Me referiré a la discusión en torno al medioambiente.


Cada vez es más presente en los medios el referirse – pocas veces seriamene – acerca de la temática medioambiental. Diversas visiones de unos y otros, generalmente guiadas por el interés particular más que el interés colectivo que debiese existir, se hace advertencia del problema, se habla de medidas que pueden adoptar los actores sociales más relevantes o bien cada ciudadano, etc. Pero me resulta inevitable preguntarme lo siguiente: ¿Hacia dónde llevan las propuestas para mejorar el cuidado de nuestro medio ambiente natural? ¿Cuáles son los desafíos reales que se plantea la humanidad – o la pequeña parte de ella que concentra el poder – y cuáles son tan sólo slogan?

Niveles de la discusión

Me da la sensación que la discusión acerca de la relación con el medioambiente natural se está dando en los siguientes niveles o dimensiones, las cuales se entremezclan y presentan en nuestro mundo y al interior de cada nación a la vez, creando entonces una serie de confusiones acerca de los compromisos a asumir y antagonismos que no pasan de ser una poco feliz fantasía que a todos nos perjudica:

Límites del entorno natural: Se ha tomado conciencia acerca de la necesidad de considerar al medio ambiente en las necesidades políticas, sociales y económicas en nuestro tiempo, aunque está ausente en el enfoque económico predominante. Comienza a desarrollarse cierta conciencia de que el medio ambiente tiene su límite, que la acción humana tiene efectos presentes y futuros que pueden ser nocivos. Así se muestra en documentales y publicaciones como las aguas en que se depositan desperdicios llegan al mar, contaminan los peces que luego uno come, cómo los contaminantes afectan a las generaciones presentes y futura de animales que componen los ecosistemas afectados, etc. o cómo la contaminación del aire producida en una región se traslada con los vientos a otra, etc. etc. Podemos ver que el uso irresponsable de los recursos puede generar grandes cambios en los ecosistemas locales y repercutir a nivel global, amenazando a mucha gente de una pobreza futura. Aquí tenemos una combinación de constatación de hechos reales con una declaración de principios. En este nivel no se aprecian compromisos concretos, y quienes más ruido hacen son los ecologistas con prensa, sobretodo los que practican el “ecomárketing” (¿les suena eso de “¡¡apaguemos todo aparato eléctrico desde las 7 PM a las 8 PM para darle un respiro al planeta!!”?… a eso me refiero).

Contrato social de relación con el medio ambiente: comienzan a florecer las ideas de carácter político y económico que suponen a los Estados, potencias económicas privadas y sociedades, asumir un compromiso (lo que quiere decir, por cierto, sacrificio) Es en este nivel de “propuesta de compromiso” (en que observamos acuerdos como el Protocolo de Kyoto) observamos dos subdimensiones:
1. Dicotomía Adscribo/No adscribo: la intención de adscribir y someterse a algún tipo de “contrato social” en relación al medio ambiente, que establecería pautas de relación del individuo, actores sociales y sociedades en su conjunto con su entorno natural o si se quiere, con su planeta todo. Por lo general se resuelve a nivel estatal con influencia de empresas transnacionales. Este es el asunto donde exclusivamente se ha puesto la mirada, intencionadamente a mi parecer, y por que es más fácil también para la prensa mediocre y para el “marketing ambiental (nótese que la mayoría de las denuncias se asocian a este tema, a quién cumple con los acuerdos, quien protege o no protege el medio ambiente de acuerdo a lo establecido, quién falta a la normativa ambiental, etc.).
2. Contenido del “contrato social ambiental”: habiéndose tomado la opción “adscribo” en la dicotomía anterior, la intención tras el acuerdo, el tipo de acuerdo que se pretende establecer para ver qué se cambia y qué permanece constante. Este es el asunto principal a mi parecer, pero donde apuntan escasas miradas. Se trata aquí de qué decisiones políticas, económicas y sociales se han de tomar, qué lugar ocupa la dimensión cultural, etc., vale decir, el contenido de cualquier contrato social y/o global propuesto sobre el cual se decide adscribir. Se definen responsabilidades, derechos, obligaciones, la relación con el medio, políticas, lo que es lo mismo que definir la lógica de explotación de los recursos, la relación capitalismo-medioambiente para ver cómo meter el medioambiente en el actual mapa político y económico mundial. Hoy en día se trata de lo aceptable para el orden mundial, es decir, de no alterarlo demasiado.

Contrario a lo que la mayoría de los denunciantes hacen, me parece que es en el contenido de estos “contratos sociales ambientales” en donde hay que poner mayor atención, ya que es ahí donde finalmente se define si será viable, o bien si es realmente la intención, el preservar el entorno natural y conseguir el desarrollo sustentable.


Pero para no quedarnos en tanta abstracción, les dejo el siguiente compilado de imágenes, que es a fin de cuenta, de lo que estamos hablando.


Nota: las fotografías del video son en su mayoría sacadas por mí, otras tantas por un amigo. La música del video corresponde a Yoko Kanno

sábado, agosto 04, 2007

LEGISLAR EL FEMICIDIO

Hace algunos días, a raíz de un documental que mostraron en TV, la presidenta Michelle Bachelet ha hablado de mandar un proyecto de ley para definir legalmente el femicidio, es decir, que se haga modificaciones a la legislación para que esté jurídicamente definido este fenómeno social. Ese es más o menos el panorama; agradecería correcciones si me estoy equivocando.

Inmediatamente surge la pregunta ¿Qué sentido tiene legislar sobre el femicidio? ¿Puede llegar a tener algún sentido? Creo que el asunto no merece mayor rodeos; la legislación propuesta es una verdadera estupidez. Algunas personas han convertido los enfoques de género en verdaderas trincheras intelectuales de feministas fanáticas que pretenden explicar todo en función de la diferenciación cultural existente entre hombres y mujeres y que ha favorecido a los primeros.

No pretendo desconocer los efectos adversos del machismo ni la cultura patriarcal, pero me parece que estas tonteritas como legislar sobre el femicidio contribuyen a reforzar las diferencias, lo cual es lamentable.

Es sumamente necesario que las ciencias sociales no se vicien con esta clase de distinciones exageradas. Lo mismo va para el conocimiento y saber popular y/o la denominada cultura general. Esta exacerbación de distinciones (por ejemplo: niño-adulto, hombre-mujer, nativo-extranjero, etc) cuando se hace olvido de que sólo sirven como variables para delimitar, explicar y clasificar, es decir, hacer un ordenamiento analítico del conocimiento social, otorgándoles carácter de esencial siempre ocurre lo mismo: se olvida que nos estamos refiriendo a seres humanos.

Considerando lo anterior me pregunto: ¿qué hace diferente a aquel que asesina un hombre del que asesina a una mujer? ¿Es cualitativamente diferente la esencia de la vida de un hombre a la de una mujer? ¿Hace diferencia el género a la hora de hablar del derecho a la vida? ¿tiene la vida de un hombre un valor cualitativamente distinto a la vida de una mujer? A todo esto yo respondería que no me cabe duda alguna que no. Por ello es que sostengo que estas distinciones, cuando se sacan de su ámbito analítico llevan al olvido de la condición humana de todos. Propuestas como legislación especial para el femicidio sólo apuntan a un olvido de la condición humana, al parecer por un populista enfoque feminista que se ha puesto de moda.

Ni legal ni moralmente, mucho menos intelectualmente se ha de definir la vida humana conforme a categorías de clasificación ya que ello supone la enajenación de la condición humana misma. Esto, para cualquier sociedad, a la larga sólo será un problema. A veces son simples idioteces las que desencadenan problemas cuando se las deja estar.

Se es humano ante todo y eso es lo único que importa realmente a la hora de orientar nuestras acciones e intelecciones para hacer cosas en este mundo, sobretodo si te trata del orden social.