Chile ayuda a Chile

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jueves, enero 19, 2006

SOLIDARIDAD Y CARIDAD


Muchas veces se dice que los chilenos somos solidarios, que los chilenos son solidarios. Esto a mí me parece al menos cuestionable. Eso porque estas ideas nacen siempre en situaciones de catástrofe y desastres naturales donde se convoca a la gente a ayudar. Ejemplo de ello son los estragos que causan las lluvias. Se arma todo un montaje, periodistas nadando en las calles y múltiples llamados a ayudar a los cuales acuden unos cuantos después de ver cinco horas de imágenes de inundaciones en la televisión. Y la ayuda que llega en buena medida corresponde a ropas sumamente vieja, calcetines guachos (sin el par), etc. así como también vestimenta en buen estado. Se acaba la exposición del desastre y se detiene el impulso supuestamente solidario. La misma lógica sigue los trabajos de verano, las protestas estudiantiles, etc. No hay para qué dar más ejemplos.

¿Qué ocurre entonces? Ocurre que se confunde solidaridad con caridad. Y no es lo mismo. La primera es una virtud, la segunda no lo es. La caridad es el sustituto de la solidaridad para las grandes masas. No es un asunto de comunidad, ni posee un carácter integrador. Para que haya caridad, no es necesario que haya comunidad, en cambio para que exista solidaridad si es necesaria la comunidad y el sentimiento de pertenecer a una comunidad y una identidad social.

La solidaridad es un sentimiento positivo en que se reconoce la existencia de comunidad y de igualdad en tanto miembros de un mismo grupo. Por otro lado la caridad es un mecanismo funcional para las sociedades pues permite la reproducción de determinadas condiciones de existencia y de un determinado orden social, es un mecanismo que favorece el statu quo ya que inhibe los cambios sociales. La caridad es un mecanismo complementario a la distribución de los recursos de la sociedad, es una forma de distribuir los recursos que no reemplaza a la original sino que funciona en combinación con ella (en el caso de las sociedades occidentales actuales, el distribuidor de los recursos es el mercado) a la vez que legitimándola. En la sociedad chilena la distribución de sus recursos se da en el mercado. Así ocurre en toda sociedad capitalista. Y los huecos que no cubre el mercado los cubre la caridad. La caridad no exige dar hasta que duela.

Dado lo anterior, la caridad no genera integración social ni comunidad ni nada parecido. La caridad crea la sensación de conformismo legitimando la lógica excluido/no excluido consolidando el orden social vigente. La caridad mitiga los efectos de las injusticias sociales, que generan mecanismos de distribución de recursos poco eficientes, cuan si fuera anestesia.

La caridad se hace necesaria cuando se masifica la sociedad y la diferenciación y especialización existente al interior de la misma genera disgregación y disociación de intereses de las personas. Es lo único que tiene una sociedad atomizada donde la relación vinculante predominante es la relación de mercado. En el caso de la sociedad capitalista la caridad está en la periferia del mercado (el mundo e instancia de convivencia en nuestras sociedades) para los que muchas veces están “fuera del mundo” (de la posibilidad de acceder al mercado)

La solidaridad es distinta. Ella sí exige dar hasta que duela. Por eso es también más complicada y escasa. La solidaridad supone la existencia de una comunidad, de un compartir una identidad y de sentirse habitante de un lugar. Implica inevitablemente empatía con el otro con quien se es solidario, con quien se solidariza. Supone igualdad, sentimiento de igualdad. Y es mucho más que un simple mecanismo. Cuando se extiende el sentimiento de solidaridad hay posibilidad de cambios sociales (esto no quiere decir que sólo con solidaridad se hacen cambios sociales. No se pretende aquí hacer una “oda a la solidaridad” ni suponer que es la respuesta a todos los problemas de la humanidad). El sentimiento de pertenencia a un grupo o lugar fomenta la acción solidaria. Por otro lado, la solidaridad no es necesariamente funcional al mecanismo oficial de distribución de recursos de la sociedad y fomenta una distribución más virtuosa de los mismos ya que no genera motivación ni valoración de aspectos como la acumulación de bienes. En fin, es una virtud, es más que un mecanismo funcional.

A fin de cuentas uno es solidario con los que considera iguales a sí mismo y es caritativo con aquellos que considera inferiores y distintos a sí mismo. Solidaridad para los iguales y caridad para el inferior, esa es la lógica que explica las diferencias cuantitativas y cualitativas entre la ayuda que se da a unos y otros. No hay escasez de caridad, sí de solidaridad, por lo que es esta última la que se debe fomentar.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

ya estamos a finales del 2008 y la vision de muchos de como somos los chilenos ,no ha cambiado ni siquiera 1º a la derecha. Eso si, yo no me uno a tales comentarios, ya que si creo que mñn o tal vez pasado o incluso en esta hora, no solo yo sino que otros tambien, piensan y trabajamos para que la "cosa" cambie, que la caridad como dices tu , se convierta en solidaridad, o en algun sinonimo que suene aún mas bonita ( no lo sigo en forma ironica, solo que las palabras no son muy fuerte y no expresan lo que siento).

Me gusto tu Nota.
La comentarè en la disertacion de mñn.

saludos Cordiales.
Rocí Belén Sazo Muñoz o la Rosa como dicen mis amigos =).

Luca Stecco dijo...

Muy buena nota Marcos. Es muy importante que marques esta diferencia profunda entre ambos conceptos, porque lamentablemente la sociedad muchas veces se deja influir por los medios de comunicación que proponen "caridad" en lugar de "solidaridad", ya que saben que esta última aspira a integrar a los mas necesitados.
Si bien yo soy argentino y vivo en dicho país, las características que asignaste sobre este tema a la sociedad chilena son muy similares acá.

Te felicito por notas de este estílo!