Chile ayuda a Chile

Chile ayuda a Chile

martes, agosto 21, 2007

GESTOS DE BUENA GENTE

Los defectos del Transantiago, uno de los planes estrella del gobierno, es algo de lo que bastante se ha hablado: falta de frecuencia, buses siempre llenos, colapso del metro, casi inexistencia de locomoción pasada las 11 de la noche, etc. por lo cual no tiene mucho sentido darle más vueltas. Ahora pasaré al relato que me interesa compartir.

Hace algunos días esperaba la segunda micro (bus intraurbano) para llegar a mi casa tras juntarme con mi profesor guía de tesis, dando una vez más un pequeño giro en la misma. Y esperaba y esperaba… y, adivinan bien, seguía esperando. Llena mi cabeza de improperios contra el gobierno por tan mala implementación del Transantiago, incluso comenzaba a tener rabia contra Zamorano (1), quien nada tiene que ver con esto. En eso, una señora, también ofuscada por la espera, hace parar un taxi:
- yo voy para la calle NNN. ¿Te sirve? – me preguntó.
- Si - contesté, sorprendido - pero no ando trayendo más plata (dinero) conmigo –agregué (cosa cierta puesto que tengo la mala costumbre de andar con lo justo), penando que me sugería pagar a medias el recorrido.
- No te preocupes, te llevo. Sube no más - me dijo, y tras agradecerle me subí. Así que ahí me fui tras esperar por media hora que ningún micro pasara. Lo anecdótico de esto es que no me conocía ni nada.

Pienso que mi cara de “cabro bueno” influyó harto en la buena onda de la señora, pero pienso que eso es lo de menos en esta anécdota. El hecho me recompuso el día y la rabia del mal rato que implica una larga espera se me fue en un instante. Fue grato encontrarse con esta solidaridad tan esquiva y escasa, fue como encontrarse con “lo humano”. Son eventos sencillos que hacen que uno se reencuentre con el mundo, y se sienta que las cosas que uno hace y que, aunque sea un poquitín, apuntan en beneficio para otros, valen la pena. Cosas como esta le ponen a uno contento con la vida.

Otra cosa que hace que no muera la esperanza en el mundo es ver que no siempre los efectos de algo como un proyecto o programa mal implementado saque lo peor del ser humano (aunque en el caso del transporte colectivo santiaguino, eso siempre ha sido así), sino que en ocasiones salen cosas buenas, como esta buena onda de la señora que les he contado.
Espero tengan vaias oportunidades de encontrarse con lo bueno de la gente.


Notas:
(1) Cara publicitaria de Transantiago, y también quien absorbió el primer impacto político que implica el descontento de la gente

3 comentarios:

Kala dijo...

gestos como ese hacen que uno recobre la fe en que la gente no es tan insensible como parece... hace un tiempo me pasó algo similar pal día del paro de las micros, cuando se paralizó Santiago entero porque los micreros se "parapetaron" en los accesos de la ciudad. Cuento corto yo ese día estaba enferma, tanto así q me fui de urgencias al doctor, pero no tenía como llegar... me paré en un paradero casi moribunda y un señor me dijo "dónde va mijita" y le dije que al centro médico Alcántara y el señor muy amable me llevó hasta la puerta del centro médico...
es bueno que haya gente buena, es lindo... la lata es que no es tan común como me gustaría al menos a mi.

margarita dijo...

Es verdad, se recobra la esperanza... Pero por sencillo que sea el gesto no significa que lo vas a encontrar a cada rato!
Saludos
M

M.C dijo...

Sabes, recien compre mis boletos para ir a Peru y a Chile este fin de a;o. No sabes lo desesperada que estoy or conocer tu tierra.

Te envio un saludo desde tierras menos humanas, pero igual de hermosas www.castrodeali.com