Chile ayuda a Chile

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viernes, octubre 05, 2007

DETENCIÓN DE FAMILIA PINOCHET ¿QUÉ HAY DETRÁS?

No es ningún misterio que un dictador es siempre un ladrón, y que a quien roba es al propio Estado. Pinochet no fue la excepción, y ahora sus hijos y otros ajenos a la familia están detenidos por complicidad con el robo de dinero. Cuando una persona es de avanzada edad, lo más probable es que se haga el o la enfermo/a. Lo hizo Pinochet. Ahora lo hace su viuda, también involucrada, al menos como cómplice, en estos millonarios robos.

Aunque el hecho de que el Poder Judicial chileno haga su trabajo como corresponde es algo que no deja de sorprender, lo realmente sorprendente es que al parecer, para este caso, no hay una fuerza potente que busque impedir que ello siga adelante para que los jueces hagan su trabajo como corresponde.

Antes de continuar, sugiero olvidar todo ese montón de tonteritas de que el Poder Ejecutivo presiona al Poder Judicial, que esto es una maniobra de gobierno para subir en las encuestas, desviar la atención de los problemas de gestión y transantiago, y bla bla bla, que han dicho los afectados y uno que otro político de oposición. Lo cierto es que en Chile, el Ejecutivo es más dependiente del Judicial que viceversa… Así que a u lado las tonteras…

Entonces ¿por qué un juez puede sin mayor problemas arrestar familiares de un ex-dictador?

Izquierda y Derecha, en política son términos que surgen, si no me equivoco, de la realidad política europea (corríjanme si no es así, por favor). De ahí sale al mundo, pero en cada lugar, en cada nación, ello adquiere un significado especial. Entonces, en cada país vemos que izquierda y derecha tiene un sentido distinto y sobretodo, distintos criterios de diferenciación, que, al menos en el caso chileno, hoy en día responden más a vivencias históricas de la nación que a diferencias ideológicas y/o de concepción de sociedad. Es así como el trasfondo de lo que es realmente la izquierda o la derecha queda por lo general en la mente de los intelectuales que tienen tiempo de darle vueltas a aquello y que no les importa mucho lo que esos términos quiere decir en su sociedad.

En Chile, en la conciencia de la gente, la diferencia entre izquierda y derecha se define por el factor de diferenciación llamado Pinochet. Por eso vemos cosas raras, como socialistas que conversan con empresarios y no con trabajadores, etc. Tal vez es el grado de desprecio por Pinochet, y todo tipo de acción que a él se asocia, lo que define izquierda y derecha política en el Chile de hoy. Ahora, si queremos ser más precisos, izquierda en Chile no es más que decir no-derecha. Y eso lo tiene presente la Concertación (coalición de partidos políticos actualmente en el gobierno), y todos los intereses y poderes fácticos asociados a ella. Hay que olvidarse del “deber ser”, o del real significado de esos términos, cuya existencia es cada vez más dudosa.

¿Y por qué la familia Pinochet? Pues bien, para pesar de ellos, por siempre serán la presencia en carne y hueso del factor de diferenciación de los dos lados de nuestra política. Y es por eso que un proceso judicial justo como éste que estamos presenciando, no encuentra obstrucciones que uno podría esperar. La Concertación mira con satisfacción, los pinochetistas (por ejemplo, la Fundación Pinochet) reviven la imagen del ex-dictador una y otra vez, contribuyendo a esta separación espontánea que pervive ya independiente de las causas de su génesis. Y la oposición política chilena, de derecha, no le queda otra más que esquivar la figura estigmatizante de un violador de los derechos humanos, sin poder vencer nunca ese círculo que le limita.

Una vez más Pinochet se hace presente en la vida política de la nación, y en las sensibilidades y heridas sin sanar de nuestra historia que definen - sin importar ningún otro factor ideológico salvo los que implican diferenciación en torno a los valores y hechos asociados a su figura – la posición política de casi todos los chilenos.

Se trata de un fenómeno social, que existe autónomamente, que ha superado las condiciones de su génesis (contexto histórico y presencia física de Pinochet) generando sus propias condiciones de existencia actuales, y que se expresa en toda figura que se le pueda asociar: ex colaboradores, generales del periodo y sus familiares. No hay persecución política ni nada de eso, sino sólo la necesidad política de los actores que necesitan conservar, por razones tanto electorales como identitarias, su propia existencia. Razón por la cual nadie va a socorrer a sus familiares y nadie evitará que la justicia cumpla su rol y se sancione el robo otrora cometido.

8 comentarios:

Yayo Salva dijo...

Me ha gustado tu análisis del fenómeno. Todo está muy fresco todavía en la memoria chilena.
Saludos.

cristian dijo...

¿Te consta que el General Pinochet fuera un ladrón?
Tras 4 años de investigación, lo más que puede hacer un juez a cargo es capturar espectacularmente a la familia completa, y soltarlos al dia siguiente por falta de elementos que sostengan firmemente su culpabilidad. Y partir raudo a recibir un millonario premio en dinero por perseguirlos.
Todo muy bien, todo muy normal, y más encima tu desestimas que se mencione la presión del Ejecutivo sobre el Poder Judicial.
Feliz tú, que todo lo sabes, que lanzas veneno contra los enemigos numero 1 de la propaganda socialista, a favor de la corriente y sin riesgo personal alguno, y sin tener que dar pruebas de lo que afirmas.

Clo dijo...

Pinochet es un concepto, no una persona. La mayoría de los chilenos nunca lo conocimos en persona y nuestra mayor cercanía a él ha sido en imágenes y a través del conocimiento que tenemos de su influencia en la vida política chilena. Quiero decir que, aún cuando lo sabemos muerto, para la mayoría es igual a si estuviera vivo, afecta nuestras vidas del mismo modo que lo hacía antes de morir fisicamente, por lo que desgraciadamente en la conciencia de los chilenos le quedan muchos, muchos años de vida.
Espero que Chile pueda superarlo, porque al menos para mí es injusto vivir en un país que se divide por un pasado del que yo no tengo conciencia.Puede parecer una niñería, pero yo vivo en otro Chile y estoy cansada de que me lo sigan dividiendo por el fantasma de lo que antes pasó.

Alberto dijo...

Aclarativo post Marcos, sobre todo para los que vivimos la realidad chilena muy de lejos pero con interés por su devenir (y en mi caso por toda Latinoamérica, aunque Chile ocupa un lugar especial).

No voy a inmiscuirme en el tema en sí, sino ofrecer una reflexión que ya aparece en otro comentario; hablo del pasado y como configura el presente. Personalmente creo que el siguiente paso en la democracia chilena es dejar de lado a Pinochet, sin que ello signifique olvidar sus cuentas pendientes con la justicia. Me refiero a que la configuración social y sobre todo política de Chile debe ir más allá de la sombra del dictador. España tuvo una transición corta entre comillas, pero en donde la figura del dictador, Francisco Franco en este caso, no fue tan larga como la de Pinochet, si bien es cierto que la muerte del dictador chileno es aún muy reciente. Sin embargo, la polarización política chilena entre pro y contra Pinochet debe quedar en el pasado por el bien democrático del país, y eso es algo que deben promover todas las instituciones políticas del país.

Un fuerte abrazo amigo desde España.

Aristóteles dijo...

Je... Ya me ha sucedido varias veces contigo, el tema que tratas lo leo antes en otro blog.

Muy interesante tu planteamiento. Tu sabes que no soy muy político,... No me causa mucho placer. Yo solo transcribo lo que las encuestas actuales dicen: Político es igual a corrupto.

Que Dios nos ampare.

Un abrazo muy fuerte, hermano mío.

Marcos dijo...

Yayo Salva. Un gusto contar con una apreciación positiva de tu parte respecto a mi análisis. Sin duda está a memoria bien fresca. Lo que no puedo dejar de preguntarme es cuánto tiempo dependerá esta forma de diferenciación en la política chilena del recuerdo de ese hecho histórico. Un gran saludo

Cristián. Por tu comentario veo que mi análisis hiere tu sensibilidad. Sin embargo, lo que pretendo es ver las cosas con la mente en frío, sin sentimentalismo. Respecto a sí es un ladrón, las ´matemáticas y estadísticas así lo estarían indicando, tanto en lo referente a lo recaudado y en cuanto al patron de comportamiento de los gobernantes no elegidos democrácticamente que ha tenido Latinoamérica respecto a los recursos de sus países. La moral que hay en las acciones del juez no la evalúo, no creo que le motive la justicia ni tengo razones para pensar en alguna venganza ni nada, sólo creo que actúa en función de su interés particular, por eso no hablé de él. Y bueno, la verdad es que no lo sé todo, no sé si saberlo todo me haría feliz; si tú considerabas que yo era un gurú que lo sabía todo, te equivocabas. Y eso de la recopilción de pruebas, no es mi trabajo. Sobre el riesgo personal de hacer afirmaciones, bueno, en base a la información que poseo, hago mi análisis de la situación. Felizmente hay un poquito de libertad de expresión de la que puedo hacer uso. Por otra parte, el tema de este escrito no es acerca de lo justo o injusto de la vida de unos sujetos sino el significado que como fenómeno social tiene. Sospecho que la rabía hizo que no leyeras todo los párrafos... Pero te insisto, no pretendo exponer sensibilidades en este escrito sino un frío análisis del presente. Saludos.

Clo. Lo que dices es justamente lo que quería plasmar. Pinochet es un concepto. Pero por lo mismo una realidad presente que existe independiente de si él está vivo o muerto, e independiente, o casi, de las circunstancias históricas que originaron todo esto. AH!! lo que dices sobre vivir en otro Chile no es para nada una niñería, es lo más sensato que hay y estoy completamente de acuerdo contigo que es injusto vernos afectados por divisiones en las que nada hemos tenido que ver. Sin embargo, la política, y más aun, las conciencias de los chilenos acerca de lo que es la diferenciación política en Chile al momento de hacer sus propias tomas de posición se están viendo influidas por esta realidad cada día más independiente de su génesis. La pregunta es ¿Qué podemos hacer? Hasta lo más modesto vale a mi parecer. Sospecho que un camino es fomentar mayormente la participación ciudadana, algo interesante que se podría pedir a quienes están en el poder. Un gran saludo (y ojalá puedas retomar "El demonio de Dandara:) )

Alberto. Estoy absolutamente de acuerdo contigo. La figura de Pinochet afecta el desarrollo democrático de Chile, sobretodo porque esconde muchas realidades, hace poco clara la lectura de los intereses de los chilenos y, lo que más se destaca, es que en esa diferenciación de izquierda y derecha en función de Pinochet hacen su negocio políticos que destacan por su enorme mediocridad, además de pasarse por alto, o al menos inmune, muchos hechos de corrupción. Lamentablemente pienso que no hay personas de honor en la política, y si los hay, pucha que son pocos, y ninguno/a dispuesto/a a hacer el sacrificio que corresponde para redireccionar la institucionalidad. Un abrazo y un gran saludo

Alberto y Clo. Me alegra que dos personas de edad cercana a la mía e inteligentes leyeran este artículo con interés y lo comentaran.

Aristóteles. Al parecer no soy muy original, jajajajaja. Me alegra tu visita, es siempre un ahlago que te pasees por acá. Soy uno más de los que está de acuerdo con la ecuación político=corrupto

Aristóteles dijo...

Hey... No,... no, nada que ver con lo de ser original, al contrario, yo me asombro y me documento más sobre los temas y la información que hay en los blogs... jejeje.

¿Cómo van las cosas por Chile?

Fíjate que por México y España vamos bien... jajaja. Ya te darás cuenta por mi último post.

¡Por favor! Por lo que más quieras: Pásate un excelente fin de semana.

Saludos.

Cristy dijo...

hola!

no pierdas la fe en la gente, el dia que eso pase ya habra esperaza de un mundo mejor, a la mejor soy muy idealista pero si creo qu ehay politicos con honor que se deben a su pueblo... lastima que el poder hecha a perder a muchos de ellos

saludos!